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Shohei Ohtani no solo ofreció un espectáculo la noche del martes, también dio un modelo de lo que necesita una rotación de los Dodgers que busca estabilidad. Con Blake Snell y Gavin Stone fuera por lesión, la actuación de 11 ponches de Ohtani en el cierre de la Serie del Freeway pasó de ser un experimento de Spring Training a convertirse en una necesidad de temporada regular.
En el primer inning del martes por la noche, Ohtani retiró a los tres bateadores en orden, coronando el episodio con ponches tirándole a Zach Neto y Mike Trout. Fue un contraste marcado con su debut en los Entrenamientos Primaverales el 18 de marzo, el cual Ohtani describió como una simple “extensión de una sesión de práctica en vivo”.
Aunque el Spring Training suele ser un momento para hacer ajustes mecánicos, el estado actual de la rotación de los Dodgers ha reducido ese margen. Con Snell y Stone fuera al menos hasta mayo, la flexibilidad del equipo es limitada. El dirigente Dave Roberts reconoció el martes por la mañana que el cuerpo de abridores está lidiando con lesiones en piezas importantes, dejando poca maniobra más allá de los días libres programados.
“Hay ciertos matices en toda esta situación”, destacó Roberts sobre la falta de apoyo disponible actualmente en el staff abridor. “Con Shohei… quizá no tiene mucho sentido darle descanso extra porque necesitamos aperturas. También tenemos que proteger a los que están lesionados”.
Roberts señaló que el deseo de la organización es que Ohtani vaya de principio a fin como abridor, fijando un objetivo de entre 75 y 80 lanzamientos para la salida del martes.
La noche de Ohtani estuvo marcada por un impresionante tramo de eficiencia. Entre el segundo y el cuarto inning, ponchó a seis Angelinos consecutivos, incluyendo a los cubanos Jorge Soler y Yoán Moncada, además de Jo Adell, en el corazón del orden. Para cuando salió en el quinto inning, había acumulado 11 ponches en poco más de cuatro innings. También otorgó dos boletos y permitió tres carreras con cuatro hits en 86 lanzamientos, 49 de ellos en zona de strike.
Para Ohtani, el camino hacia una temporada saludable se resume en un número específico: 25.
“Lo veo como un objetivo importante como lanzador abridor”, externó Ohtani después de su debut en Arizona. “Idealmente, en una situación en la que todos puedan hacer 25 aperturas. Ese sería el escenario ideal”.
Encontrar esa durabilidad es raro para un jugador de dos vías, pero los cálculos de los Dodgers dependen de ello. Con Roberts confirmando que el club tendrá que completar aperturas con opciones internas como Justin Wrobleski, quien tuvo efectividad de 4.32 en 2025, que Ohtani alcance ese umbral de 25 aperturas ayudaría a estabilizar un bullpen que ya se espera tenga una gran carga al inicio de la temporada.
La facilidad con la que Ohtani dominó a la alineación de los Angelinos tiene su origen en un invierno enfocado en fortalecerse, más que en rehabilitarse. A diferencia de recesos anteriores llenos de tratamientos y citas médicas, Ohtani describió los últimos meses como un periodo de descanso mental.
“El hecho de que tuve que empezar antes en el receso tal vez fue lo único que afectó mi preparación”, dijo Ohtani, citando su participación en el Clásico Mundial de Béisbol. “Pero creo que me ayudó más de lo que me perjudicó”.
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