Por Yoshi Nakamura
DD+ia/Boston
La espera terminó. Fueron 100 días de paciencia, rehabilitación e incertidumbre, pero Aaron Judge volvió a ponerse el uniforme de los Yankees y, aunque el bate todavía no habló, su sola presencia cambió el ambiente en el Yankee Stadium.
Judge regresó el martes en la victoria 5-3 sobre los Rockies, ocupando el jardín derecho y el tercer puesto del orden ofensivo. Terminó de 3-0, con dos ponches, y permaneció seis entradas a la defensa. Los números fueron discretos; la noticia importante era otra: el capitán estaba nuevamente en el terreno.
Su primera aparición en el plato después de más de tres meses levantó a los aficionados de sus asientos. Judge terminó ponchándose ante Gabriel Hughes, pero en su segundo turno dejó una señal alentadora: conectó un elevado al central con 95.1 mph de velocidad de salida, mientras que la velocidad de su bate alcanzó 78.3 mph, prácticamente idéntica a su promedio de la temporada.
Los Yankees no quieren apresurarlo. Aaron Boone anticipó que administrará cuidadosamente sus entradas y posiblemente le concederá descanso durante esta primera serie. Judge, sin embargo, llevaba semanas sin síntomas y prefirió evitar una rehabilitación en las menores para regresar directamente a la batalla.
Y Nueva York lo necesita. Con marca de 81-62, los Yankees persiguen a Tampa Bay en el Este de la Liga Americana cuando septiembre empieza a quedarse sin calendario.
Judge volvió sin hits, pero eso fue secundario. Nueva York recuperó a su capitán justo cuando comienza la hora de las grandes decisiones.
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