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La develación de la estatua de Ichiro Suzuki afuera de T-Mobile Park presentó una leve falla la tarde del viernes, pero el ícono de la franquicia de los Marineros no pudo evitar tomárselo con humor.
El bate de bronce unido al jardinero izquierdo se rompió por el mango en el momento de la gran revelación, inclinándose hacia atrás y en dirección a su cabeza en lugar de apuntar recto hacia el cielo como en su pose característica en el plato.
Parece que el problema ocurrió cuando se retiró la lona, ya que una mirada más cercana muestra que el bate estaba apuntando hacia arriba mientras seguía cubierto, pero luego fue jalado hacia atrás.
Eso provocó que Ken Griffey Jr., quien ayudó a retirar la lona desde el lado frontal de la estatua, bromeara de buena manera que no había sido su culpa. Griffey sonrió de inmediato, suspiró y recargó la cabeza en el hombro de Edgar Martínez, quien también estaba presente, mientras Ichiro se acercaba a ambos para un abrazo que incluyó más risas de lo esperado.
“No pensé que Mariano saldría aquí a romper el bate”, dijo Ichiro unos momentos después.
Luego soltó más carcajadas ante su propio chiste cuando fue traducido al inglés, en clara referencia a Mariano Rivera, el ex cerrador de Yankees y rival durante sus días como jugador.
Aunque los Marineros sin duda hubieran preferido que todo saliera sin inconvenientes, si había alguien capaz de reírse de una situación peculiar, ese es Ichiro. Porque así como es reconocido por su juego de Salón de la Fama en el terreno, su sentido del humor, incluso a través de la barrera del idioma, fue una gran forma de conectar con otros jugadores fuera del campo desde su llegada a las Grandes Ligas hace un cuarto de siglo.
Incluso los Marineros se burlaron del momento, compartiendo una imagen modificada del muñeco bobblehead que se regalaría a los primeros 40,000 aficionados más tarde esa noche, con el bate roto.
Para cuando concluyó la conferencia de prensa de Ichiro, el bate ya había sido restaurado a su posición vertical y se vio a los aficionados tomándose fotos junto a la estatua, imitando su icónica pose.
sa postura siempre iba a ser el elemento principal del monumento, diseñado por el reconocido escultor Lou Cella. Él también creó las estatuas de Griffey y Martínez que están junto a la de Ichiro afuera de T-Mobile Park.
“No podía creer el increíble trabajo que hizo”, dijo Ichiro. “Y luego me di cuenta de que hay artistas que están a otro nivel, y él es ese tipo de persona”.
El producto final de Cella contó con una amplia colaboración de Ichiro, con múltiples llamadas por FaceTime y al menos una visita en persona en Seattle. Durante ese encuentro, Ichiro usó un uniforme del 2001 y participó en una sesión fotográfica para que Cella pudiera capturar todos los detalles del uniforme de su temporada en la que fue Jugador Más Valioso de la Liga Americana y Novato del Año.
Y, tan característica como su pose en el plato, no pudo evitar hacer otro chiste.
“Me alegró que todavía pudiera ponerme ese uniforme”, dijo Ichiro. “Porque probablemente puedo decir que Junior y Edgar no podrían hacerlo. Así que eso me hizo feliz”.
Gracias a un programa encabezado por el departamento de marketing de los Marineros, el club invitó a Ichiro, su esposa Yumiko Fukushima e incluso a su perro Kikyu, de raza akita, junto con la mayoría de los empleados del equipo para la ceremonia.
El manager de los Marineros, Dan Wilson, ex compañero de equipo de Ichiro, también estuvo presente, al igual que Julio Rodríguez, su pupilo de mucho tiempo, quien llevó su videocámara portátil para capturar el momento desde su propia perspectiva. Fue el mismo dispositivo que utilizó durante el Clásico Mundial de Béisbol.
“Poder tener este momento con ellos”, dijo Ichiro, “cuando pienso en cómo empezó todo, ha sido una experiencia increíble”.
La estatua está ubicada fuera del estadio, por el lado de la primera base, junto a las de Griffey y Martínez, los únicos jugadores que representan a los Marineros en el Salón de la Fama Nacional del Béisbol. La única otra estatua en el estadio es la del narrador miembro del Salón de la Fama Dave Niehaus, en el pasillo de los jardines.
“Hay muchas personas que no me vieron jugar”, dijo Ichiro, “y habrá muchas, muchas generaciones que tampoco tendrán esa oportunidad. Pero cuando la gente venga y vea la estatua, dirán: ‘¿Quién es este tipo?’ Y podrán buscarme y ver videos. Y eso será algo que perdurará para siempre gracias a esa estatua”.
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