Por Yoshi Nakamura
DD+ia/Los Ángeles
En una época en la que el béisbol parece obsesionado con la velocidad de salida, los jonrones y los batazos capaces de abandonar cualquier estadio, Luis Durango está construyendo su propio camino hacia las Grandes Ligas corriendo, tocando y colocando la pelota donde nadie puede alcanzarla.
El jardinero panameño de 23 años se ha convertido en una de las historias más llamativas del sistema de los Yankees. En 79 partidos distribuidos entre tres niveles, batea para .331, con .362 de porcentaje de embasarse y 44 bases robadas, números que reflejan perfectamente su manera de entender el juego.
Actualmente con Somerset en Doble-A, el panameño utiliza prácticamente todo: toques, rodados colocados, “Baltimore chops”, cambios en la posición de sus manos e incluso movimientos dentro de la caja para comenzar a correr mientras completa el contacto.
Es béisbol de otra época jugado en el 2026.
Durango mide 1.77 metros y pesa apenas 61 kilogramos. No necesita intimidar físicamente. Su principal arma son unas piernas que parecen activarse antes de que la pelota abandone el bate.
Su historia también tiene raíces familiares. Su padre, Luis Durango Sr., llegó a las Grandes Ligas y fue quien sembró una pasión que su hijo asegura sentir desde antes de nacer. Entre sus referentes aparecen además Ichiro Suzuki, Brett Gardner y el inmortal panameño Mariano Rivera.
Cleveland lo firmó en 2019, pero su carrera cambió cuando los Yankees lo seleccionaron en la fase de Ligas Menores del Draft de Regla 5 en diciembre del 2024.
Nueva York encontró algo diferente.
Durango no promete 40 jonrones. Promete incomodar defensas, convertir rodados en sencillos y sencillos en amenazas de carrera.
“Eso es lo que me hace especial”, dice.
Y quizás allí esté todo el secreto.
Mientras muchos buscan mandar la pelota sobre la cerca, Luis Durango simplemente intenta llegar a primera… y después comienza el problema para los rivales.

El padre de Luis Durango, se llaman igual, jugó en el béisbol de Colombia 2007-2008 en los Indios de Cartagena traído por Orlando Cabrera. Para entonces jugaba con los Padres de San Diego al lado del lanzador Ernesto Frieri.
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