Por Yoshi Nakamura
DD+ia/Los Ángeles
Shohei Ohtani está acostumbrado a desafiar los límites del béisbol. Esta vez, sin embargo, su propio cuerpo parece estar pidiéndole una pausa.
La preocupación aumentó el miércoles durante la derrota 8-6 de los Dodgers ante los Cardenales en 10 entradas. Después de su cuarto ponche, Ohtani sacudió el brazo derecho y mostró evidentes señales de molestia. Para el manager Dave Roberts, aquella imagen confirmó algo que venía observando desde semanas atrás: su estrella no está físicamente al ciento por ciento.
Los números también reflejan el momento. Desde que reinició su programa de lanzamientos el 8 de agosto, Ohtani batea apenas .204, con 19 hits en 93 turnos, OPS de .704 y 32 ponches.
El japonés ha tenido que convivir con diferentes molestias. Los dolores en la rodilla izquierda han retrasado su regreso al montículo desde el 3 de julio, mientras un problema persistente en el bíceps derecho también ha complicado su preparación. Incluso después de una reciente sesión de bullpen, Roberts reconoció que el cuerpo de Ohtani no respondía completamente.
Ahora Los Ángeles enfrenta una decisión delicada.
Roberts conversará con Ohtani y el cuerpo médico para determinar si necesita uno o varios días fuera de la alineación. Por ahora, una estancia en la lista de lesionados no parece contemplada.
La situación también pone en duda su regreso como lanzador. Los Dodgers quieren recuperar esa extraordinaria condición de jugador de dos vías, pero no a costa de perder al bateador que necesitarán en octubre.
Ohtani quiere jugar. Esa competitividad forma parte de su grandeza. Pero los Dodgers también deben mirar más allá del partido siguiente.
Porque septiembre importa, pero octubre mucho más.
Y si descansar ahora significa recuperar al verdadero Ohtani para la postemporada, quizá sentarlo algunos días sea la jugada más importante que pueda hacer Dave Roberts.
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