Año No. 17
Edición No. 4.832

DIRECTOR Hugo Illera
EDITOR GENERAL Fabián Buendía
EDITOR DIGITAL Lizeth Torres

Desde Barranquilla, el deporte en un click

El primer diario deportivo de la Costa Caribe

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Lizeth Torres

Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | Colombia castigó a la tacaña Costa Rica

Confieso que me gustó la forma cómo nuestra Selección Colombia castigó el fútbol feo de Costa Rica de correr, agarrar, empujar y cortar el juego por cualquier vía. Por esa “hazaña” de juego, feo y truñuño exhibida frente a Brasil en el empate a cero, el DT Gustavo Alfaro sacó pecho en los días siguientes. La Colombia de Lorenzo lo aterrizó.

Colombia, ganadora 3×0,  intentó jugar jugar su fútbol, desde el comienzo del juego, pero “la lucha libre” de Costa Rica lo imposibilitó.

La imprudencia del arquero Patrick Sequeira, de meterle el hombro con fuerza desmedida a John Córdoba dentro del área, cuando disputaba el balón con Francisco Calvo, abrió la lata de sardinas de Alfaro.

Después del primer gol, anotado a través del penalti por Lucho Díaz,  Colombia se montó definitivamente en el partido con tenencia del balón y desarrollo de su fútbol ofensivo, por bandas Díaz, Arias, Ríos y zona central con Rodríguez.

Entonces vimos el fútbol sabroso, bien jugado y divertido de nuestra selección. Divertido en el terreno de juego para goce de la tribuna.

Es que el desarrollo del fútbol de Colombia es pícaro, de ataque, agradable a los ojos de quién lo ve y en función de búsqueda del arco y con equilibrio en defensa.

En el fútbol de Colombia no hay excesos. En las alineaciones casi que no hay sorpresas por quienes comienzan y en los recambios. Es una danza acompasada que se va complementando con el aporte de cada quién y de acuerdo a sus facultades.

Ríos sacando al equipo del fondo. Muñoz haciendo lo mismo por derecha llegando de sorpresa. James recibiendo como un pívot y creativo al estilo de 10 clásico, no corre como el resto, pero piensa rápido y de sus pies salen las mejores asistencias en los ataques. Díaz, con su rapidez y movimientos inverosímiles, con el balón desequilibra a sus defensores que, esta vez, volvieron a ser dos o tres. Arias es un 4×4 que ocupa todas las zonas, que ayuda en recuperación, recepción e inicios y definición de ataques.

Colombia es una sinfonía del fútbol bien jugado. Exhibe, en esencia, la lúdica del fútbol. El fútbol es un juego y, como tal, hay que jugarlo. Colombia lo hace.

Esta vez, ante Costa Rica, el equipo nacional tuvo a un  John Córdoba supliendo a Santos Borré y, además de los movimientos de entrar y salir para abrir espacios, aportó la lucha en el frente de ataque con la fortaleza que le es característica. Y cuando tuvo la gran oportunidad de anotar lo hizo después de un pase con la derecha, raro con la derecha, de James Rodríguez.

Lerma apoderado del puesto de unión entre la zona de volantes y defensores, la dupla de Davinson, de los mejores y con gol de cabeza de gran factura, y Cuesta y el trabajo de Mojica que, sale menos en ataque que Muñoz porque, cada vez que Muñoz lo hace, él tiene que hacer un tres en defensa (Mojica-Cuesta-Davinson) con Lerma delante de ellos para no perder el equilibrio.

Y un Vargas que fue espectador esta vez. Si le hubieran acercado un banquito, hubiera visto el juego más cómodo.

Me gustó la forma como Colombia castigó con su fútbol que encanta a una Costa Rica jugando como aquellos tiempos en que las marcaciones eran hombre a hombre.

Recuerdo que algunos técnicos decían “no jugaremos nosotros, pero tampoco dejaremos que jueguen ellos”. O sea era un juego sin juego. Pero eso fue hace muchísimos años. Revivir ese esperpento en una selección nacional, de verdad que es despropósito…

Barranquilla
Junio 29, 2024

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