Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | El criticado Didier, se vistió de héroe

Otra descarga de Dopamina en el Metro. Es que no sólo fue el triunfo del Junior 2×1 sobre América, que lo ha puesto en la antesala de otra final, sino la forma cómo volteó un 1×0 en contra.

Otra vez el paseo por todos los estados de ánimo, otra vez el estadio lleno, no le cabía un suspiro, otra fiesta, otra gozadera, un silencio con el gol del América de Josen Escobar, una primera explosión de felicidad con el golazo de tiro libre de Jermein Peña, otra explosión de felicidad con el golazo inverosímil de Didier Moreno que será recordado por lo curioso, por lo extraño y por la viveza para meter el balón cuando estaba tendido en el terreno de juego dentro de las 18 yardas. Debe ser el más curioso de cuantos hayamos visto en el Roberto Meléndez.

Junior no jugó como los anteriores partidos. América se paró bien y le cerró espacios. La salida de Celis por lesión desequilibró al equipo porque el Profe Arias prefirió ingresar a un atacante como Canchimbo que a otro volante de primera línea como Ángel.

Junior fue desordenado desde el minuto 30 del primer tiempo, cuando se fue Celis, hasta el minuto 28 del segundo tiempo, cuando Jermein se mandó semejante gol de tiro libre para empatar el juego 1×1. Esa anotación quitó presión al ritmo del partido y comenzó a aparecer el Junior que corre, presiona pero genera fútbol.

El cambio de Ángel por Castrillón, al comenzar el segundo tiempo, le devolvió el equilibrio al equipo. El ingreso de Teófilo por el lesionado Canchimbo, a los 24 de la segunda parte, le dio manejo y tenencia.

La presencia de Didier y Teófilo le devolvió al equipo barranquillero ese talante que habíamos extrañado. Para entonces, el Metro estaba vestido de esperanza y seguridad. La fiesta subió de decibeles y las águilas volaban de mano en mano y de boca en boca. Todos pendientes del reloj. De la pregunta si el empate era bueno o no.

Y aparecieron este par a dos minutos del final. Teófilo que levantó un tiro de esquina, Didier que ganó el cabezazo, tropezó y cayó, la pelota que pegó en los pies de Chará y quedó al lado de Didier que  la impactó suave con la pierna derecha. El balón corrió lentamente al arco impulsada por Didier y por el soplo de los 44.457 aficionados hasta cuando pasó la línea de gol.

La felicidad vestida de fiesta apareció. El gol, golazo nojoda, el sí, sí, gol, gol, los abrazos, los brincos, los gritos, los jugadores correteando a Didier, el banco enloquecido, el viva Junior nojoda, el beso al escudo, las lágrimas, las risas y sonrisas, fueron un colofón de un partido que pudo haberse perdido, que pudo haberse empatado pero que, finalmente, se ganó con esa magia que tienen los equipos del Junior cuando han sido campeones.

Didier Moreno salió ovacionado, faltó que lo alzaran y lo sacaran por la puerta grande como los toreros, la gente lo aplaudió. Estaba feliz. ha sido una noche memorable para él, tan criticado sin razón.

Noche inolvidable, el tiro libre de Jermein, el gol extraño de Didier, la volteada del marcador al América y la fiesta.

Estamos a un partido de jugar otra final…

Barranquilla
Diciembre 4, 2025

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