Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | El Mundial, el fútbol y la vida

Tantas veces he hablado sobre que el fútbol es como la vida. En él se vive el éxito y la derrota, se mezclan ídolos con jugadores desconocidos, hay millonarios y hay quienes ganan salario mínimo,  hay favoritos que clasifican y son campeones y hay descartes que son eliminados sin mayores sorpresas.

Hay quienes hacen goles con facilidad y hay otros que no anotan ni por casualidad. Hay a quienes se les perdona una tarjeta roja y hay otros que llegan a la cancha casi que con esa tarjeta en la frente.

Hay quienes se codean en sus ligas con las grandes figuras del fútbol mundial y hay quienes llevan como propósito pedirle la camiseta a Messi, o a Cristiano, o a Lucho, o a James porque son jugadores inalcanzables en sus ligas y en su vida deportiva.

Hay quienes anotan goles de camerino y hay quienes anotan en tiempo de adición, hay quienes anotan goles para ganar y otros que anotan goles que no sirven para evitar las derrotas.

Hay quienes son expulsados equivocadamente y hay quienes son expulsados con justicia, hay jugadores buenos y malos, no existe termino medio, eso que el jugador es “regularcito” no cabe.

Hay quienes llegan a los mundiales a ganarlos y los ganan. Hay quienes clasifican a los mundiales para jugar la fase de grupo, no existe más posibilidad. Hay una que otra sorpresa pero, al final, ganan los grandes. Sólo 8 selecciones se han repartido los 23 mundiales: Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Francia, Uruguay, Inglaterra y España.

Hay jugadores “sin nombre” que se pasean por toda parte sin que sean asediados por los fanáticos, y hay quienes, como Lucho o James, o Messi y Cristiano, que no pueden hacerlo y, si lo hacen, deben ser protegidos por custodios.

Hay árbitros buenos y malos, entre ellos tampoco hay término medio, no hay “regularcitos” como en el gremio de los jugadores.

No hay duda. El fútbol es como la vida. Se mueve entre el éxito y el fracaso. Entre la popularidad y ser un desconocido. Entre amasar fortuna y vivir apurado para terminar el mes. Entre los que se movilizan en aviones privados y camionetas alta gama y los que lo hacen en los buses públicos o in drivers.

Ahora, como en la vida también, hay quienes lo tienen todo menos la felicidad. Son los que teniendo todo extrañan la vida libre de cuando nada tenían. Y hay quienes poco tienen y son inmensamente felices porque nunca lo han tenido todo.

La vida y el fútbol, tan parecidos, tan gemelos…

Barranquilla
Junio 20, 2026

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