Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | El triunfo de Colombia y el peso específico de Lucho Díaz

Por HUGO ILLERA
Colombia venció 3×1 a Uzbekistan en su debut en el Mundial 2026 con marcador que, es posible, que para los uzbecos pudiera resultar injusto. Es que ese score puede lucir amplio para ellos sin recibir de vuelta el trabajo aplicado que hicieron en defensa y en ataque cuando comenzaron a perder el juego 2×1. El entrenador Cannavaro puso, en el arranque del juego, el muro anunciado y allí encontró nuestro seleccionado el obstáculo esperado. Entonces vimos el muro uzbeco y la paciencia del Santo Job colombiano.


Habíamos señalado que, esta vez, la alineación de Néstor Lorenzo iba a ser acertada por todo el periodismo. Que era Ríos o Puerta, y que el circuito de atacantes sería James por derecha con perfil cambiado, Arias por el carril interior y Lucho es su posición habitual sobre la izquierda.

El técnico escogió a Puerta, en lugar de Ríos, para hacer dupla con Lerma y Suárez en punta.

El comienzo del juego fue enredado. Los uzbecos se apoderaron del balón, defendieron con fiereza, marcaron hombre a hombre (sí, como en antaño), con un 1-5-4-1, cortaron el juego, pegaron de lo lindo y no dejaron elaborar el juego.

Colombia, comenzó a encontrarle la vuelta al juego cuando, a los 16 minutos, Puerta recuperó el balón, cedió a Arias que remató desviado. Sin embargo, Lucho no entraba en el partido porque el juego de Colombia estaba recargado sobre la derecha.

Para entonces Colombia era un equipo incómodo y lento en salida frente a los Uzbecos que hacían gala de su estado físico  desarrollando su estrategia a raja tabla.

A los 31 minutos, Lucho apareció al recibir una habilitación de Arias. Su remate pegó en la base del palo izquierdo del arquero Yusupov y se fue a la raya final. Me dije, están advertidos.

A los 40 minutos Lucho, ya tirado sobre el centro, habilitó de manera magistral a Muñoz que corrió en diagonal desde la derecha, se le mostró a Lucho y este, como con la mano, metió un pase aéreo perfecto. Muñoz sin parar y sin dejar caer el balón se le adelantó con la punta del pie derecho a Yusupov para un gol de bonita factura.

Ahí se destapó “la lata de sardina” hermética que había sido el equipo asiático yéndose a los camerinos con derrota parcial 1×0.

En el segundo tiempo, todo cambió cuando Lucho, Arias y el mismo James se acercaron a los cinco defensores del fondo, junto con Suárez, lo que les originó, a los uzbecos, un desorden porque si bien marcaban en zona, también lo hicieron individualmente y los cuatro atacantes colombianos enredaron a los cinco defensores uzbecos.

Entonces Lucho se erigió en la gran figura de Colombia en medio de un partido que tuvo dominio alterno de parte y parte, con un Arias participando y construyendo y un James, que, esta vez ni se sintió, ni pesó.

En medio del dominio por ratos de los dos equipos Colombia recibió el gol del empate de Abbosbek Fayzullaev a los 15 minutos. El partido, entonces, se desarrolló de ida y vuelta hasta el gol de Lucho con pase de Puerta. Y, en el mejor momento de Uzbekistan tratando empatar el juego,  Campaz, en tiempo de adición 90+9, les clavó el tercero ante habilitación del Cucho Hernández que peleó a la brava con  Jakhongir Urozov y levantó el centro al área donde Jaminton cabeceó para anotar el 3×1 definitivo.

Si los entrenadores Lorenzo y Cannavaro dijeron en la rueda de prensa después del juego que “había sido un partido difícil” no fueron palabras de cajón. Fue la realidad.

Como real fue el peso específico del extraordinario Lucho Díaz con gol, pase gol y construcción del juego, que lo coronó como la figura del partido, y de Gustavito Puerta quitando y empujando hacia adelante. No sé cómo hará Ríos para recuperar su titularidad. Antes del juego, en la disyuntiva de Ríos o Puerta, yo escogí a Ríos para abrir el juego. Le presento excusas a Puerta y lo lamento por Ríos.

También fue real la ninguna participación, ni el peso en el juego de James Rodríguez. Colombia, mientras estuvo él, jugó con 10 hombres prácticamente. Y no lo digo por incomodar a James. No, a James hay que reconocerle lo que ha representado, pero esta vez fue, como la mamadera de gallo aquella de, “ni bueno, ni malo, sino todo lo contrario”. Es que estando, no estuvo…

Barranquilla
Junio 17, 2026
Foto | FCF

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