Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | Este Junior le fabrica los goles a sus rivales

Insisto en que el rendimiento de un equipo de fútbol está sustentado por la calidad, rendimiento y buen nivel de los jugadores.

Pasa con Junior de Barranquilla. El rendimiento es disparejo. El equipo gana, empata, pierde de la noche a la mañana haciendo un buen partido, después regular, después malo y dale la vuelta.

El estado de ánimo del Juniorismo es como una montaña rusa. Sube contento, baja decepcionado, vuelve y sube esperanzado, baja frustrado. No encuentra el perfil de equipo grande porque la irregularidad de los jugadores no lo permite.

Se perdió tristemente con Cali en el Romelio 2×1, se jugó partidazo en el Jaime Morón ante Palmeiras que debió ganarse y se terminó empatando dolorosamente 1×1 por un error defensivo propio, golea con los suplentes en gran partido a Águilas en el Cincuentenario, hace un gran primer tiempo ante Cerro Porteño y se pierde 1×0 en La Olla por otro error defensivo evidente.

Junior es un subibaja de resultado y emociones. Para peor, los errores cometidos, pasan por la incapacidad de jugadores profesionales y ganadores de buenos contratos. Es que al analizar los errores parecieran jugadores inexpertos, debutantes, que aún no saben cómo marcar, retrasar una jugada, romper una línea e ir a buscar a quien está gestando el ataque del contrario como pasó ante Cerro Porteño.

En el minuto 11 del segundo tiempo, cuando Teófilo pierde el balón gestando ataque del Junior, lo que vino después fue de manual, de cómo no hacer un retroceso defensivo, y de cómo los tres zagueros (Peña, “Cachaco” y Monzón) y el primer volante defensivo (Celis) no debieron hacer.

El contra ataque de Cerro Porteño fue limpio, no encontró oponentes, una marcación que obstaculizara, y mientras ellos avanzaban al arco de Silveira, los cuadro defensores mencionados retrocedieron hasta llegar dentro de su propia área. Para entonces, Cerro tenía superioridad numérica.

Celis buscó al más retrasado de los atacantes (Edgar Páez No. 24) y trató de pararlo con un empujón sin lograrlo y, cuando por fin se volteó, Jonathan Torres No. 27 ya estaba rematando al arco. Se olvidó de este Torres que inició el ataque, corrió con el balón libremente, tiró una pared con Matías Pérez No. 22, y remató a gol. Evidentemente, la primera contención, el volante de primera línea no funcionó, no hizo su labor.

Es una lástima. Junior ha mostrado dos muy buenos primeros tiempos en Copa Libertadores. Sus propios errores defensivos, de jugadores profesionales y expertos, han frustrado tener mejores resultados.

Que el rival le haga haga goles, vaya y venga, pero que Junior fabrique con sus errores y acompañe los remates a puerta para gol de su rival, es impresentable…

Barranquilla
Abril 15, 2026

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