Antes, la responsabilidad, de todo lo que pasaba en un equipo de fútbol, era de los entrenadores (aún no se les llamaba Director Técnico). Con el tiempo, y a medida que los técnicos fueron ganando importancia y reconocimiento, esa responsabilidad fue cambiando hasta llegar a decir, en el medio futbolero, que es 50 y 50% entre el que dirige y los jugadores.
Hace mucho tiempo, en los programas locales y nacionales, comencé a hablar de eso. Es que el técnico monta el equipo y los que juegan, corren y meten goles son los jugadores. El técnico se queda en la raya gozando o padeciendo.
Para mí, aquello que cuando se ganaba era virtud de los jugadores y cuando se perdía era responsabilidad del técnico ya no va. Además que, por las razones que sean, están delimitadas cada función. El técnico escoge alineación, monta la táctica y la estrategia y a jugar. Lo demás no corre ya por cuenta de él: si los jugadores juegan mal, si botan goles, si se hacen expulsar irresponsablemente, ya no es responsabilidad de él.
En dónde se equivoca un técnico es en plantear mal un juego, en montar una alineación no acorde con el rival, sostener jugadores de bajo rendimiento, en las decisiones para los cambios durante el partido.
Aunque, en esto último, el técnico presupone y el jugador dispone. Eso que “el técnico acertó o se equivocó con los cambios” es más del rendimiento de quien entra a reemplazar a un compañero.
Todo esto lo señaló porque en la rueda de prensa, después que Junior venciera al Caldas 1×0, el DT Alfredo Arias habló de eso, del buen rendimiento de los jugadores recalcando que lo dieron todo.
Ese todo es lo que no han dado en Copa Libertadores a excepción de aquel primer tiempo ante Palmeiras. Es el mismo técnico con sus ideas y son los mismos jugadores.
Si los jugadores conservan las ganas y un nivel alto, no me cabe duda que Junior volverá a ser campeón. O sea, si los jugadores quieren…
Barranquilla
Mayo 11, 2026

