Junior de Barranquilla (DT Arias) comenzó el cuadrangular semifinal ganando al Medellín (DT Restrepo) 1×0, pero más que el apretado marcador me quedo con la actitud emotiva del equipo del Profe Arias, así como frente al Pereira y Nacional en los que pasó de perder a ganar.
Quisiera ver al Junior jugar al fútbol sabroso que nos gusta y no el fútbol de tirar pelotazos y correr, de correr y que el receptor haga gestión individual, me gusta el fútbol colectivo. Ya lo he explicado antes.
Pero, en esta instancia de semifinales los puntos valen más que jugar bien y bonito. Es que es un torneo corto de sólo seis partidos y, en ellos, hay que sumar 12 o 13 para ser finalista.
Como me dijo esta mañana Pacho Maturana “disfruta tu Junior, jugó como se juegan las finales”. Y justamente, si algo me gustó, fue la actitud del equipo. Esa actitud emotiva, ese corazón, ese disputar duelos y ganarlos, ese perder balón y recuperarlo, esa atención permanente y solidaria. Aunque el final fue desordenado, cada quien pudo aportar su individualidad para llevar hasta el final el 1×0 a favor.
Junior no es el equipo de aquellos tiempos, ese de juego entretenido. Ahora es peleando, presionando y corriendo. Pero cuando llegan estas instancias y brillan casi todos individualmente, como la noche del miércoles ante el DIM, eso hace fuerte al colectivo.
Y, si además, le pones esas ganas emotivas que suple el fútbol vistoso, que la tribuna sabe recibir, se sienten los aplausos de complacencia por el triunfo y la entrega.
Hubo trabajos individuales que hicieron la diferencia como el del arquero Mauro Silveira que ahora está mostrando su verdadera capacidad. Le ha costado un poco, pero ya no queda duda que es uno de esos porteros uruguayos confiables. Hace ratos viene sumando puntos y garantizando triunfos antes los remates a puerta del equipo rival.
Fue la gran figura del partido, lo que indica que Medellín fue el equipo táctico, brillante y con volumen de ataque que es, lo que da mucho más méritos al triunfo del Junior.
Junto a Silveira brilló José Enamorado que puso el arte de la picardía, el regateo y la ofensiva recibiendo los pelotazos para comenzar a herir al Medellín.
Y Didier Moreno. Este último haciendo dos goles ante equipos grandes como Nacional y Medellín para ganar partidos y poniendo, lo que hay que poner, en el transcurso del juego hasta terminar extenuado en una denodada labor que nunca he puesto en duda.
Quisiera ver al Junior de Arias jugar al fútbol, no el fútbol peleado y correlón, pero anoche el equipo y su técnico mostraron que hay otras formas de llegar a la cima.
No obstante, no olvidemos que el responsable individual de mantener el cero, hasta el punto de ser la gran figura del partido, fue el arquero Silveira. Porque si bien Didier marcó el gol ganador, el uruguayo mantuvo el cero ante cinco remates de “casi” gol.
Y “la Data” que no debemos ignorar, sólo hicimos dos remates a puerta. Quiere decir que pesó más nuestro arquero que nuestro circuito de ataque.
Pero se ganó. Y como dicen los jugadores en Colombia en cada entrevista “eso es lo más importante”…
Barranquilla
Noviembre 20, 2025
- Nov 20, 2025
- Hugo Illera
Pelotas y Letras | Por Hugo Illera | Junior o cómo se juegan las finales
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