Por Willy Mansfield
DD+ia/Londres
Daniel Dubois defenderá el título mundial de los pesos pesados de la OMB frente a Fabio Wardley, quien busca vengar la derrota sufrida en un combate que estuvo cerca de ganar.
Hay golpes que duelen durante unos segundos. Otros permanecen durante meses, alimentando el deseo de regresar al cuadrilátero.
Fabio Wardley conoce esa sensación.
El británico tendrá una nueva oportunidad de enfrentar a Daniel Dubois el sábado 17 de octubre, en Londres, en una revancha que promete estremecer la categoría de los pesos pesados.
El título mundial de la Organización Mundial de Boxeo estará nuevamente en disputa.
La primera batalla, celebrada en mayo en Manchester, dejó una historia de resistencia y dramatismo.
Wardley comenzó con una agresividad demoledora. Derribó dos veces a Dubois durante los primeros asaltos y pareció acercarse a una victoria que habría cambiado su carrera.
Pero el campeón encontró fuerzas donde parecía no quedarle ninguna.
Soportó el castigo, recuperó la distancia con su jab y comenzó a imponer la potencia de sus golpes.
La pelea cambió de dueño.
En el undécimo asalto, Dubois consiguió una victoria por nocaut técnico que puso fin a una confrontación memorable.
Ahora, con 29 años y registro de 23 victorias, 22 por nocaut, y tres derrotas, el campeón pretende demostrar que aquella remontada no fue casualidad.
Wardley, por su parte, llega con una marca de 20 triunfos, 19 antes del límite, una derrota y un empate.
El retador solicitó inmediatamente la revancha. No quiso esperar ni buscar otros adversarios.
Sabe que tuvo al campeón en dificultades, pero también reconoce que cometió errores decisivos.
Por eso anuncia modificaciones en su estrategia.
Dubois mantiene su confianza. Wardley promete regresar mejor preparado.
Los dos conocen el poder de los puños del adversario y saben que una distracción puede decidirlo todo.
Londres será escenario de una confrontación en la que estarán en juego mucho más que un cinturón y una victoria.
Dubois defenderá su corona. Wardley buscará recuperar la oportunidad que se le escapó entre los guantes.
Y cuando suene la campana, las palabras dejarán de importar.
Hablarán los puños.
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