Por Pepito Cordero
DD+ia/México, DF
David Benavidez parece haber tomado una decisión. Y no precisamente porque le falten cinturones.
El estadounidense de ascendencia mexicana habría dejado vacante su condición de campeón regular semipesado de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA) para concentrar sus esfuerzos en nuevos desafíos, especialmente en la división de las 200 libras.
La historia comenzó el pasado 21 de septiembre, cuando el Comité de Campeonatos de la WBA envió una comunicación a Benavidez solicitándole que definiera cuál de sus títulos pretendía conservar y defender. La intención del organismo era ordenar sus divisiones y permitir que otros contendientes pudieran avanzar hacia una oportunidad mundialista.
Menos de dos semanas después apareció una señal reveladora.
En la clasificación publicada por la WBA el 30 de septiembre, el llamado “Monstruo” ya no figuraba como campeón regular de las 175 libras. En esa categoría, Dmitry Bivol aparece como súper campeón y el venezolano Albert Ramírez como monarca interino.
Todo apunta entonces a que Benavidez decidió desprenderse de aquella corona para mirar hacia arriba.
Y vaya desafío el que tiene por delante.
El peleador nacido en Phoenix continúa instalado entre los grandes nombres del boxeo internacional y pretende desarrollar una etapa importante de su carrera en el peso crucero. Su situación resulta particularmente llamativa porque ha construido un camino que le permite buscar grandes peleas en diferentes categorías, administrando títulos, peso corporal y oportunidades.
Según los planes de su equipo, uno de los próximos objetivos sería enfrentar al polaco Michal Cieslak, con un campeonato mundial de las 200 libras en juego.
Pero detrás aparece una pelea todavía más atractiva.
El invicto australiano Jai Opetaia, uno de los hombres más respetados de la categoría crucero, también figura en el horizonte de Benavidez. Un eventual enfrentamiento entre ambos representaría una prueba enorme para el estadounidense y podría convertirse en uno de los grandes combates de la división.
Benavidez, por tanto, parece haber entendido que en determinado momento de una carrera los cinturones no solamente se acumulan.
También se eligen.
A los 29 años, “Bandera Roja” está entrando en una etapa en la que busca peleas capaces de ampliar su legado.
Dejó un cinturón atrás, pero lo hizo porque delante observa algo mucho más grande: otra división por conquistar.
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