Boxeo

Dejen que rija el silencio… murió Wilfredo Gómez

Por Héctor Pérez
DD+ia/Puerto Rico

Wilfredo Gómez falleció a los 69 años. El tricampeón mundial puertorriqueño dejó una marca extraordinaria de 17 defensas consecutivas de su título Supergallo ganadas por nocaut.

Hubo una época en la que bastaba escuchar su nombre para imaginar un nocaut. Wilfredo Gómez no necesitaba demasiadas palabras para presentarse. Sus puños hablaban por él y el mundo del boxeo aprendió a conocerlo como ‘Bazooka’.

Hoy, aquellos puños descansan para siempre.

El legendario boxeador puertorriqueño falleció la noche del sábado 10 de octubre, a los 69 años, después de permanecer hospitalizado durante dos semanas por complicaciones respiratorias.

Su hijo confirmó la noticia y Puerto Rico comenzó a despedir a uno de sus más grandes ídolos deportivos.

Nacido en San Juan el 29 de octubre de 1956, Gómez creció en el sector Las Monjas, donde comenzó a construirse la historia de un muchacho destinado a conquistar escenarios internacionales.

Antes de convertirse en campeón profesional, representó a su país en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y ganó el oro en el Mundial Aficionado de La Habana 1974.

Su consagración llegó el 21 de mayo de 1977, cuando derrotó por nocaut al surcoreano Dong Kyun Yum y conquistó el campeonato mundial Supergallo.

Aquella noche comenzó una época extraordinaria.

Gómez defendió exitosamente su corona 17 veces consecutivas, todas por nocaut, una marca que permanece entre las mayores hazañas del boxeo.

También conquistó títulos mundiales en las divisiones pluma y superpluma, convirtiéndose en tricampeón.

Su carrera tuvo noches de gloria y momentos dolorosos.

Uno de ellos ocurrió en septiembre de 1981, cuando Salvador Sánchez le arrebató el invicto. La revancha nunca llegó: el mexicano murió al año siguiente en un accidente automovilístico.

Gómez se retiró en 1987 con 44 victorias, tres derrotas y un empate. Cuarenta y dos de sus triunfos llegaron por nocaut.

El Salón de la Fama Internacional reconoció una trayectoria que trascendió los cinturones y las estadísticas.

Porque Wilfredo Gómez fue mucho más que un campeón. Fue el orgullo de un barrio, la inspiración de generaciones y el símbolo de un pueblo que celebró cada una de sus conquistas.

La ‘Bazooka’ dejó de disparar. Pero su leyenda jamás conocerá el silencio…

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