Por ÓSCAR TOBÓN
Concluido el Clásico Mundial de Béisbol el martes pasado, no solo me dejó un muy buen sabor de boca el triunfo conseguido por la novena venezolana, sino también el buen nivel mostrado por el equipo italiano.
Sé que el representativo de la bota itálica estuvo compuesto en su mayoría por descendientes de italianos, pero a pesar de esa situación cabe resaltar que desde que se disputa este certamen orbital, no recuerdo que los europeos hayan logrado una actuación tan destacada en dicho evento, imponiéndose a seleccionados con mayor tradición beisbolera como lo son México , Estados Unidos y Puerto Rico, para solo caer en ronda semifinal de forma apretada ante el actual campeón, lo cual demuestra que fue una nómina confeccionada para pelear de tú a tú con cualquier novena, sin importar el nivel y la historia de sus rivales en este deporte.
Otro aspecto que creo influyo positivamente en el gran desempeño de la “azzurri”, fue su estupenda capacidad de batear acompañado de buenos lanzadores que en la etapa final para mi gusto empezaron a aflojar en sus lanzamientos, seguramente producto del nerviosismo y la presión que causan esos juegos definitivos.
Pero a pesar de que los italianos no consiguieron el objetivo de llegar a la gran final, dejaron en los aficionados al beisbol en todo el mundo un buen sabor de boca y sembraron la semilla para que en el futuro poder entrar a disputar el máximo galardón en esta clase de torneos.




