Columnista Invitado

Una conversación que no termina

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En cuarenta años, Editorial Magisterio ha publicado cerca de 1.500 libros y mantiene alrededor de 700 títulos en su catálogo vivo.

Francisco Cajiao
ESCRITOR Y PERIODISTA

Hay editoriales que publican libros y hay editoriales que ayudan a construir una comunidad. Editorial Magisterio pertenece a la segunda categoría. Por eso, cuando cumple cuarenta años, no puedo verla solamente como una empresa editorial, sino como parte de mi propia historia intelectual y de la historia de quienes hemos dedicado la vida a pensar e intentar mejorar la educación en Colombia.

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Magisterio nació en Bogotá en 1986, en el ambiente del Movimiento Pedagógico, cuando miles de maestros buscaban un lugar para encontrarse, compartir experiencias, publicar ideas y hacer visible el conocimiento producido en escuelas y universidades. Sigue siendo significativo que no nació simplemente como un negocio editorial, sino alrededor de una conversación entre educadores. Esto tiene una particular importancia: los maestros necesitamos libros para enseñar, pero también para pensar. Y necesitamos escribir, porque una profesión que no produce conocimiento termina dependiendo siempre de las ideas de otros. Por eso una editorial dedicada a la educación cumple una función que va mucho más allá de la comercial: ayuda a que los educadores puedan reconocerse como intelectuales, investigadores y autores.

Una parte importante de mi propia vida como escritor y educador está ligada a Magisterio. Allí publiqué La piel del alma: cuerpo, educación y cultura, Instrumentos para escribir el mundo, La formación de maestros y su impacto social, Fortalecimiento institucional y liderazgo educativo, Evaluar es valorar, La educación colombiana desde mi columna y, más recientemente, Las sirenas y la memoria. Son libros nacidos de investigaciones, experiencias, conversaciones y preguntas maduradas a lo largo de los años.

Magisterio ha hecho posible que muchas de esas inquietudes se vuelvan conversaciones. En cuarenta años ha publicado cerca de 1.500 libros y mantiene alrededor de 700 títulos en su catálogo vivo. Su Biblioteca Digital reúne contenidos de más de 1.700 autores y más de 2.000 artículos especializados. La Revista Internacional Magisterio llega en 2026 a su número 134. Detrás de esas cifras hay miles de personas que encontraron una oportunidad para decir algo que consideraban necesario decir.

Cuando Magisterio cumplió treinta años escribí sobre la importancia de que los educadores contaran con libros no solamente como herramientas de trabajo, sino como espacios para compartir sus búsquedas y experiencias. Diez años después sigo pensando lo mismo, quizá con mayor convicción.

En tiempos en que hablamos tanto de innovación educativa, conviene recordar una aventura más silenciosa: lograr que los maestros lean, escriban, publiquen, investiguen y sean escuchados.

El mundo cambió radicalmente. En 1986 no existía la World Wide Web. Hoy tenemos libros electrónicos, bibliotecas digitales e inteligencia artificial. Sin embargo, la necesidad fundamental permanece: necesitamos espacios para pensar, escribir, discutir y conservar la memoria de lo aprendido. Por eso me alegra que Magisterio haya sabido transformarse sin abandonar su razón de ser. La tecnología cambia la manera de acceder a los libros, pero no la necesidad de que existan autores. Una biblioteca digital multiplica las posibilidades de lectura, pero ninguna tecnología sustituye la experiencia humana de tener algo que decir.

Cuarenta años después, miro a Magisterio con gratitud por haber sido casa para muchas de mis palabras, pero, sobre todo, por haber sido casa para las palabras de tantos educadores que quizá nunca habrían encontrado otro lugar para publicar.

En tiempos en que hablamos tanto de innovación educativa, conviene recordar una aventura más silenciosa: lograr que los maestros lean, escriban, publiquen, investiguen y sean escuchados. Esa ha sido una de las grandes contribuciones de esta casa editorial.

Celebro estos cuarenta años como quien celebra también una parte de su propia vida. Y deseo que Magisterio siga haciendo durante muchos años lo que mejor ha sabido hacer: mantener abierto un diálogo entre educadores y muchos otros sectores de la sociedad.

fcajiao11@gmail.com