Por ÓSCAR TOBÓN
Este sábado se cumplirá un hecho histórico para el Junior de Barranquilla, pues volverá a jugar en el estadio Romelio Martínez aquel donde empezó escribir esa historia de triunfos y alegrías.
Volver al Romelio es poder escuchar la voz del gran Edgar Perea en los cuatro costados de ese mítico recinto futbolero, narrando las espectaculares jugadas y goles de Juan Ramón “La Bruja” Verón o como Berdugo y Miranda hacían respetar el área rojiblanca .
Volver al Romelio es quedarse a las afueras de este viejo y querido escenario con amigos y desconocidos comentando las incidencias del partido que acaba de concluir, y si el juego en cuestión se salda con triunfo para la divisa barranquillera es ir a celebrar la victoria en uno de los estaderos cercanos al estadio.
Es sentir la presencia en sus gradas de centenares de hinchas como el tío Ramiro a quien dedique una columna anterior. Quien todos los domingos en el que Romelio abrió sus puertas se apostaba en sus tribunas siempre con la esperanza de ver ganar a su equipo amado ,es imaginar como aquellos cracks brasileños que alguna vez vistieron la centenaria camiseta Juniorista danzaban en su gramado y deleitaban con su fútbol arte al público presente.
En fin retornar a este viejo y querido escenario de la tradicional calle 72, no solo es reencontrarse con la historia de un equipo de fútbol y de la ciudad misma, es regresar a un sitio icónico donde generaciones enteras de barranquilleros fueron felices por 90 minutos con los goles y triunfos de este equipo, que es parte de esta ciudad rodeada por el mar y el rio y que ojalá en esta temporada le pueda brindar a la afición actual las alegrías que supo brindar allí en el pasado.




