Copa Libertadores

El proyecto de Athletico Paranaense busca la máxima recompensa

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Los títulos en Sudamérica, que superan en número a los conseguidos en la liga brasileña, delatan el romance continental del Athletico Paranaense. Ahora, el magaproyecto rojinegro apunta alto y busca su máxima recompensa en la final de la Copa Libertadores de 2022.

El sábado ante del poderoso Flamengo, el ‘Furacão’ pondrá a prueba un juicioso plan de más de dos décadas, centrado en la inversión en infraestructura y la venta de jugadores a precios exorbitantes.

Será su segunda final de Libertadores, tras perder ante Sao Paulo en 2005. Antes, el club que hoy dirige el DT Luiz Felipe Scolari consiguió dos títulos de Copa Sudamericana (2018 y 2021), un éxito que contrasta con el único Brasileirao obtenido en 2001.

«No hay un proyecto más grande que el nuestro, de ninguna forma lo hay, y ustedes lo verán, desde que tengamos la capacidad de realizar lo que está proyectado», advirtió en junio el presidente del club, Mário Celso Petraglia.

«No es una falacia lo que estoy diciendo, es una realidad. Nos hemos preparado para eso», añadió entonces como un presagio de la venidera batalla brasileña en el puerto ecuatoriano de Guayaquil, la más importante de la historia del Paranaense.

– «Mano firme» –
Petraglia, un empresario ahorrador y controvertido por sus comentarios punzantes contra los rivales adinerados como el Corinthians, Santos o el propio Flamengo, es la cabeza del proyecto Parananese.

En 1995 asumió por primera vez como un gurú del club y con una política de reducir gastos innecesarios para invertir en escenarios dignos de una institución que busca la grandeza. En 2012, tras años de intermitencia en la dirección, regresó para sacar al club del infierno de la segunda división.

«Celso Petraglia es la parte principal de todo este proceso. Aún hoy, a sus 78 años, dirige el club con mano firme y participa en todas las decisiones del club», explicó a la AFP Juliano Lorenz, director de Trétis, un portal informativo sobre el equipo.

El Caju, un centro de entrenamiento modelo en el continente, y el moderno estadio Arena da Baixada, una de las sedes del Mundial de 2014, dieron pie a las conquistas deportivas.

En 2018, un equipo repleto de caras nuevas, pero liderado por el veterano argentino ‘Lucho’ González, consiguió la primera Copa Sudamericana. Tres años más tarde, Paranaense se convirtió en uno de los cuatro clubes (junto a Boca Juniors, Independiente de Avellaneda e Independiente del Valle) que han ganado dos veces ese trofeo.

«Pasó de ser un club de barrio a ser uno de los más grandes de América gracias» al trabajo del presidente, agrega Lorenz.

Durante el proceso incluso cambió su escudo por uno más atractivo y pasó de llamarse Atlético a Athletico, para evitar ser confundido con el Mineiro.

– Hasta 2024 –
De ambos títulos de Sudamericana algunos jóvenes y ya laureados futbolistas tomaron rumbo a Europa, dejando gordas las arcas del club.

El magnate Petaglia defiende la búsqueda de jóvenes futbolistas con cazatalentos propios o a través de alianzas con clubes menores como su filosofía de mercado.

Bruno Guimarães (al Lyon) y Renan Lodi (al Atlético de Madrid) fueron algunos de los que se marcharon al Viejo Continente, por 20 y 21,7 millones de dólares, respectivamente, de acuerdo con el portal especializado Transfermarkt.

Bajo esa ideología también llegaron y se fueron del club el ex Manchester City Fernandinho, Jadson, Dagoberto o Kléberson.

«Paranaense vende atletas para invertir en estructura. El director es conocido por saber vender bien a sus atletas, a veces por más de lo que valen», analiza Guilherme Moreira, de Globo Esporte.

La obsesión por la Libertadores los llevó incluso a sacrificar victorias menores. Buena parte del Campeonato Paranaense, donde el máximo campeón histórico es su clásico rival, el Coritiba, lo juegan los Sub-23 para dar descanso al equipo principal.

El analista Moreira también señala «errores»: «mala relación y falta de sensibilidad con la afición, los altos precios de las entradas y el elevado número de despidos de entrenadores». Hoy el presidente y las «torcidas» libran una batalla. Petraglia ha planteado la posibilidad de acabarlas.

Aún sin medirse a Flamengo, el jefe del megaproyecto apunta a ganar el Mundial de Clubes antes de 2024 y hacer del Paranaense una Sociedad Anónima de Fútbol (SAF), lo que significaría convertir al club en una empresa controlada por inversores, que pueden ser extranjeros, para recibir nuevos capitales y asegurar el pago de la nómina.

«Athletico pretende abrir su capital, pretende encontrar socios para apalancarse y ser uno de los mejores clubes de América y también del mundo», se convence.

© Agence France-Presse
Guayaquil