Por Jean Pierre Petit
DD+IA/Lille
La noche en Lille tuvo un nombre propio: Michael Olise. El talentoso atacante francés protagonizó una actuación memorable al marcar los tres goles con los que Francia derrotó 3×1 a Irlanda del Norte en el Decathlon Arena – Stade Pierre Mauroy, consolidándose como la gran figura de un encuentro que se resolvió gracias a su talento y capacidad para aparecer en los momentos clave.
Francia asumió el control desde los primeros minutos, monopolizando la posesión y buscando espacios ante una selección irlandesa disciplinada y dispuesta a resistir. Sin embargo, la resistencia visitante comenzó a resquebrajarse poco antes del descanso.
A los 43 minutos, Olise encontró el camino hacia el gol para abrir el marcador y darle tranquilidad a los dirigidos por el conjunto francés. El tanto fue el reflejo de la superioridad local en una primera mitad en la que los galos generaron las mejores ocasiones.
Lejos de conformarse, Francia salió del vestuario con la misma intensidad. Apenas cuatro minutos después de la reanudación, al 49′, Olise volvió a aparecer para ampliar la ventaja y acercar a los suyos al triunfo. Con dos goles en su cuenta, el atacante se convirtió en una pesadilla constante para la defensa irlandesa.
Pero Irlanda aún tenía algo que decir. En el minuto 64, Patrick Kelly aprovechó una de las pocas oportunidades claras de su equipo para descontar y devolver la emoción al partido. El gol visitante generó incertidumbre durante algunos minutos y obligó a Francia a mantener la concentración.
La respuesta francesa llegó de la mano de su mejor hombre. A los 74 minutos, Michael Olise completó su triplete con una nueva definición que sentenció definitivamente el compromiso. El estadio de Lille celebró una actuación individual sobresaliente que confirmó el excelente momento del atacante.
Con el 3-1 final, Francia ratificó su condición de favorita y dejó sensaciones positivas tanto en funcionamiento colectivo como en eficacia ofensiva. Irlanda, por su parte, mostró carácter para competir, aunque terminó sucumbiendo ante la inspiración de un futbolista que marcó diferencias de principio a fin.
La noche perteneció a Michael Olise. Tres goles, una exhibición de calidad y una actuación que quedará como una de las más destacadas de la temporada para la selección francesa.
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