Año No. 17
Edición No. 4.836

DIRECTOR Hugo Illera
EDITOR GENERAL Fabián Buendía
EDITOR DIGITAL Lizeth Torres

Desde Barranquilla, el deporte en un click

El primer diario deportivo de la Costa Caribe

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Fabián Buendía
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Lizeth Torres

Fútbol Internacional

Hecatombe en la Selección de Bulgaria

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Adiós a la Eurocopa-2024: en 20 años, Bulgaria no ha participado en ningún torneo internacional. Un nuevo fracaso para los aficionados, que lograron el lunes la dimisión del presidente de la federación nacional.

“He presentado mi dimisión para apaciguar los ánimos”, declaró Borislav Mihaylov, a los mandos desde hace 18 años, luego de una reunión de la institución en Sofía.

“¡Primera victoria tras una unión sin precedentes de los aficionados!”, reaccionó en Facebook un grupo de fans de la capital. “Bravo a todos aquellos que salieron a la calle el 16 de noviembre”.

Ese día, una manifestación derivó en enfrentamientos con la policía, al margen de un partido contra Hungría. Bulgaria ya había perdido toda posibilidad de clasificar a la Eurocopa.

“Nos da vergüenza haber caído tan bajo”, admitió entonces ante la AFP Mihail Raychev, un hincha del Levski Sofia de 36 años.

Ya queda muy lejano el momento en el que los búlgaros llegaron a semifinales de un Mundial (Estados Unidos-1994), cuyos futbolistas de la época se convirtieron en héroes en un país que acababa de quitarse el yugo soviético. Casi tres décadas han pasado, un periodo en el que el descenso a los infiernos ha sido tan triste como espectacular.

Frecuentes acusaciones de partidos amañados y apuestas ilegales, desvío de fondos públicos y conflictos de intereses: el deporte es solo “un pretexto para ganar dinero”, denuncia hastiado Chavdar Tanev, un septuagenario aficionado al otro gran equipo de la capital, el CSKA.

– Quince entrenadores –
Para los habitantes de este país pobre de la Unión Europea, además de los oligarcas que usan los clubes como juguetes, el responsable del desastre tiene un nombre: Borislav Mihaylov, de 60 años.

Récord de longevidad en la presidencia de la Federación Búlgara de Fútbol (BFU), fue el capitán de la selección y guardameta talentoso y famoso en la época dorada. Como dirigente logró ser reelegido en cinco ocasiones desde 2005.

Cuando llegó al cargo, Mihaylov representaba la esperanza tras una década de decepciones de todo tipo y un caso de compra de votos para los Juegos Olímpicos.

Pero ni siquiera un baile constante de seleccionadores, hasta 15 en este periodo, ha permitido la clasificación para algún gran torneo internacional para este país de los Balcanes en el que el fútbol hace vibrar a toda la población, al igual que en la vecina Serbia, que sí ha logrado el pase a la Eurocopa que se disputará en Alemania el próximo verano boreal.

Bulgaria acabó última de su grupo, con cuatro puntos en ocho partidos… ¡y cero victorias!

Más allá de este papel indigno, la “gota que ha colmado el vaso” es, según Raychev, la petición de la BFU a la UEFA de jugar el partido contra Hungría a puertas cerradas con el fin de evitar las protestas de los aficionados contra Mihaylov.

El enfado se desplazó a las afueras del estadio, donde 4.000 aficionados llegados de todos los rincones del país reclamaron la dimisión del dirigente, lanzando todo tipo de proyectiles e incendiando un vehículo de las fuerzas de seguridad. Lo nunca visto.

– “No funciona nada” –
El primer ministro Nikolay Denkov apuntó con el dedo al presidente de la BFU, que también estuvo implicado en un escándalo por insultos racistas durante un partido contra Inglaterra en 2019.

Unas acusaciones rechazadas por Mihaylov, quien criticó a “los provocadores” y rechazó “ser el chivo expiatorio”. Pero frete a una “presión sin precedentes”, terminó tirando la toalla.

“Una dimisión no bastará. Es necesaria una terapia de choque”, opina el analista del Instituto de Economía de Mercados Petar Ganev, quien llama a “cambios radicales y audaces”.

Los males del fútbol búlgaro son muy profundos: ausencia crónica de inversiones en las infraestructuras, gestión opaca de los clubes y ausencia de estrategia en las escuelas de formación.

Resultado: “Nuestro capitán Kiril Despodov juega en el PAOK Salónica”, dice con cierto desprecio el periodista deportivo Stanil Yotov, recordando que en la época dorada, los mejores jugadores búlgaros jugaban para los grandes equipos de Europa, como Hristo Stoichkov en el Barcelona o Dimitar Berbatov en el Manchester United, quien desde hace años reclama el cese de Mihaylov.

El estado del deporte, no obstante, refleja de todas maneras el estado de un país que no logra despegar económicamente ni tampoco logra deshacerse de las prácticas endémicas de corrupción.

“¿Por qué deberíamos mostrar un deporte floreciente cuando no funciona nada?”, se interrogó recientemente en televisión el analista de Gallup International Parvan Simeonov, crítico hacia los dirigentes y un gran amante del fútbol.

© Agence France-Presse