Por Manolo González
DD+ia/Madrid
Julián Álvarez volvió a pisar el Cívitas Metropolitano este domingo, en el partido del Atlético de Madrid ante Villarreal, y se encontró con la afición más hostil que ha vivido desde que llegó al club. El ambiente ya se intuía tenso desde la semana, cuando aparecieron pancartas en su contra en la Ciudad Deportiva, pero nada preparó del todo al argentino para lo que vino.
Cuando el speaker del estadio anunció su nombre entre los suplentes antes del partido, el Metropolitano respondió con una silbatina que se salió de cualquier medición, tan fuerte que llegó a tapar el anuncio de los siguientes jugadores convocados. Álvarez, sentado en el banquillo, mantuvo un perfil bajo, con la mirada gacha y aparentemente nervioso mientras trataba de sobrellevar el momento.
La verdadera tormenta llegó en el segundo tiempo. Apenas arrancó, Diego Simeone mandó a calentar al delantero y ahí estalló la reacción más dura de la tarde: el fondo sur encendió cánticos como “dile que se vaya de una vez” y “Atleti sí, mercenarios no”. Cada vez que Julián tocaba el balón tras entrar al campo, se escuchaban los silbidos, con la única excepción de una jugada en la que estuvo cerca de definir a portería.
El origen de todo este malestar se remonta a este verano, cuando Álvarez expresó abiertamente su deseo de salir hacia el Barcelona, club que llegó a ofrecer 100 millones de euros por él, muy por debajo de la cláusula de 500 millones que fijó el Atlético. La directiva bloqueó la operación y el delantero terminó quedándose en Madrid, aunque bajo lo que varios medios describen como una relación rota con buena parte de la hinchada, que no perdona lo que considera una traición al escudo.
Tanto Simeone como el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín salieron días antes a pedir calma y respaldar al jugador, argumentando que Julián es clave para las aspiraciones europeas del equipo. Sin embargo, sus palabras no lograron apaciguar el enfado de una parte de la grada. En el terreno de juego, Álvarez apenas tuvo incidencia y el partido terminó 2-2, con un gol de Giuliano Simeone al final que evitó la derrota rojiblanca.
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