Año No. 17
Edición No. 4.789

DIRECTOR Hugo Illera
EDITOR GENERAL Fabián Buendía
EDITOR DIGITAL Lizeth Torres

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Fútbol Internacional

Kylian Mbappé, decepción en Champions con sabor a despedida del PSG

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Kylian Mbappé, que disputó este martes contra el Borussia Dortmund (derrota 1-0) posiblemente su último partido de Liga de Campeones en el Parque de los Príncipes con el París Saint-Germain, no fue decisivo en una noche que hubiera supuesto un momento álgido de su etapa en el PSG, antes de tomar rumbo presumiblemente hacia el Real Madrid.

Desde la filtración en la prensa de su marcha del PSG al término de su contrato en junio y después de la eliminatoria de octavos ante la Real Sociedad en octavos, en la que marcó tres goles, Kylian Mbappé no ha vuelto a brillar en la competición reina.

Incluso su doblete en Barcelona, en la vuelta de los cuartos de final (4-1), se había visto eclipsado por las prestaciones de Ousmane Dembélé, Bradley Barcola y Vitinha.

La noche del martes culminó una triste despedida de París, que se fue escribiendo por capítulos desde que anunciase a mediados del pasado año que no renovaría con el club de la capital francesa.

Una secuencia mostró especialmente al aislamiento de Mbappé en el seno del colectivo dirigido por Luis Enrique.

Corría el minuto 38 contra el Dortmund, con los jugadores de los dos equipos realizando una pausa para hidratarse y recibir las consignas de sus respectivos entrenadores. Pero la superestrella permanecía sola, preparado para sacar de banda. El capitán Marquinhos se acercó corriendo a su lado para hablarle, y después lo hizo Gonçalo Ramos.

La sorprendente titularización en punta de este último, sin embargo, había permitido a Mbappé recuperar su posición predilecta en el extremo izquierdo.

Pero no tardó en notarse en el ambiente que no sería su noche.

Lejos de contagiarse por el ambiente en ebullición de público del Parque de los Príncipes, Kylian Mbappé no estuvo acertado en el primer tiempo. Nada le salía: ni los disparos a puerta, ni los pases, los controles ni la conducción del balón.

– Mirada perdida –
Mbappé remató demasiado suave un centro, algo desacertado, de Fabián Ruiz, lo que permitió al arquero rival Gregor Kobel hacerse fácilmente con el balón en el 34.

El resbalón en el área del número 7, dos minutos más tarde, simbolizaba a la perfección sus fallos de la primera mitad del partido.

En la segunda mitad, Mbappé trató de cambiar las cosas, dejar de su lado su aparente apatía y asumir un rol más activo.

En la segunda parte, sin duda consciente de que tenía que trabajar más por hacer brillar a sus compañeros ya que él estaba demasiado vigilado, se mostró más colaborativo y buscó más centrar. Uno de ellos pudo haber motivado un gol de los suyos, pero Warren Zaïre-Emery envió al palo (46).

Tuvo una ocasión buena en un lanzamiento desde lejos, pero elevó demasiado (73). En el instante justo anterior, el joven Bradley Barcola, que había entrado en el partido en lugar de Gonçalo Ramos, dudó en si darle un pase en un contragolpe, un signo de que podía estar dudando del estado de forma de la estrella del equipo.

En los últimos minutos, sus intentos siguieron marcados por el desacierto, sin encontrar la fórmula para reenganchar al PSG a la eliminatoria.

Cuando el árbitro decretó el final del partido, Kylian Mbappé tenía los manos en sus caderas, luego en sus rodillas y miraba al vacío, como preguntándose cómo el PSG había dejado pasar una oportunidad así de estar en la final de la Liga de Campeones.

A los parisinos les faltó en esta semifinal efectividad de cara al gol. Y para eso necesitaba sí o sí al hombre que ha firmado 43 tantos esta temporada, que no fue esta vez el líder que los suyos necesitaban.

© Agence France-Presse