MARCA | Madrid
El Real Madrid rescató una victoria agónica que mereció con creces la noche en que menos se esperaba. Con una plaga de bajas, el equipo blanco se apuntó en el 95′ un triunfo que evitó el título del Barcelona. El héroe fue Jacobo, a pase de Vallejo, un tanto inesperado pero más que merecido ante un Mallorca enganchado al prodigioso Leo Román, que lo paró casi todo. Detuvo a un Madrid con corazón, liderado por Mbappé, Modric y Valverde, respondiendo con coraje a una situación crítica.
La penúltima cita con Ancelotti vino embarrada. Entre las repentinas indisposiciones en cascada de sus futbolistas profesionales (desde el Clásico cayeron Rodrygo, Vinicius, Lucas, Brahim y Lunin, récord mundial), el desánimo general por la rendición en Montjuïc, la tormenta, el puente de San Isidro y la noticia del procesamiento de Raúl Asencio, el italiano presentó posiblemente la alineación más extraña de su carrera: Sólo nueve fichas del primer equipo. Con una obligación, ganar para evitar el alirón del Barça, y una amenaza, quedarse con menos de siete profesionales en el verde y entregar el título por alineación indebida. Propio de un club de barrio. Total, que entraron en el once Jacobo y Asencio, y la respuesta de Arrasate, con opciones europeas antes de arrancar el partido, fue meter a Muriqi y Larin. Dos tanques frente a dos chavales. Y se notó desde el primer balón. Sacó el Mallorca y buscó por arriba al Pirata. Fue la única que no ganó en el primer tiempo.
Empezaba a desesperarse el Madrid cuando encontró un rayo de esperanza. Filtró Modric un pase a Mbappé en la frontal y el francés se fue como un AVE entre Mateu y Valjent para conectar un derechazo seco y poner las tablas. En su primera campaña de blanco puede ser Pichichi y Bota de Oro, y eso malgastando el primer tercio de temporada. Recobró la fe el Bernabéu, sobre todo tras salvar el segundo Courtois en un mano a mano ante Mateu. Había entrado ya Vallejo por Asencio, tocado.
Córner a córner, tiro a tiro, buscó la victoria sin descanso el Madrid. Sacó varias más Leo Román. A Valverde, a Güler, a Bellingham. También sacó una Raíllo bajo palos. Una agonía constante. Gonzalo, relevo de Endrick, la tuvo sobre la hora tras un gran centro de Fran García, pero la cruzó demasiado. Vacío de energía y desesperado, con Courtois buscando el último remate, el Madrid encontró al final el premio a su insistencia, y de la forma más inesperada. En un balón llovido que peinó Vallejo y buscó Jacobo con fe, rebañando ante Maffeo un gol de orgullo. El que obliga al Barça a ganarse el título en el césped.
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