DD | Barranquilla
En el balance general del Junior, no hay que dejar atrás la gestión de los DT que estuvieron en este semestre: Alfredo Arias y Sebastián Viera.
Acá el balance de ambos DT
1. Los pecados de Alfredo Arias
Arias salió del Junior el 31 de agosto, después de un comienzo de semestre que terminó borrando buena parte del crédito ganado con el bicampeonato.
1. Confiarse en el éxito anterior. El equipo no consiguió mantener la intensidad, el hambre y la ambición que lo llevaron a ganar dos campeonatos consecutivos.
2. No encontrar un equipo competitivo. Junior perdió identidad futbolística y dejó de mostrar la solidez que había tenido en las finales anteriores.
3. La eliminación ante Barranquilla FC. Quedar fuera de la Copa Colombia frente al equipo filial fue uno de los golpes más duros de su gestión en este semestre.
4. Un arranque desastroso en Liga. No ganó ninguno de sus primeros cinco partidos y apenas consiguió dos puntos de 15 posibles.
5. Problemas para corregir el funcionamiento. El equipo evidenció dificultades defensivas, poca generación de juego y falta de contundencia.
6. No encontrar alternativas desde el banco. Sus decisiones no consiguieron cambiar la tendencia negativa de los partidos.
7. El manejo de la presión. El equipo no supo convivir con la obligación de defender el bicampeonato y terminó transmitiendo inseguridad.
8. Las declaraciones en medio de la crisis. Su respuesta sobre los dos títulos conseguidos en un año y los diez campeonatos de Junior en 101 años generó controversia y aumentó la distancia con parte del entorno periodístico e hinchada.
2. Los pecados de Sebastián Viera
La llegada de Viera despertó ilusión por su historia como futbolista del Junior. Sin embargo, el cambio de entrenador no produjo la reacción esperada.
1. No consiguió el efecto revulsivo. El equipo siguió mostrando muchas de las mismas dificultades que tenía con Arias.
2. No logró recuperar la confianza. Junior continuó siendo un conjunto inseguro, sin regularidad y con dificultades para imponer condiciones.
3. Problemas para encontrar una identidad. No consiguió consolidar una propuesta de juego reconocible.
4. Poca capacidad de reacción. Al equipo le costó responder cuando los partidos se complicaban.
5. No solucionó los problemas defensivos. Las desatenciones, los errores de marca y las dificultades para defender el juego aéreo continuaron.
6. Dificultades para potenciar a los jugadores. Futbolistas llamados a marcar diferencias no consiguieron elevar su rendimiento.
7. Persistencia de decisiones y estructuras del ciclo anterior. En sus primeros partidos hizo pocos cambios respecto a lo que venía haciendo Arias, aunque también tuvo que afrontar lesiones.
8. No pudo recuperar la fortaleza como local. Junior siguió dejando puntos en Barranquilla.
9. No consiguió cambiar la mentalidad del grupo. El equipo continuó transmitiendo fragilidad y falta de jerarquía.
10. No cumplió el objetivo de clasificar. El empate ante Boyacá Chicó del 27 de octubre sentenció la eliminación de Junior, con 16 puntos de 48 posibles en ese momento.
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