Por Memo Morales
DD+ia/Nueva York
El español Martín Fiz eligió el Maratón de Nueva York para cerrar una de las etapas más significativas de su trayectoria deportiva. A sus 63 años, el histórico fondista vasco se despidió de la distancia de 42,195 kilómetros, una especialidad en la que construyó buena parte de su prestigio internacional y dejó una huella imborrable en el atletismo español.
La despedida tuvo lugar este domingo, 1 de noviembre, durante la edición número 55 de una de las carreras más emblemáticas del calendario mundial. Nueva York, con sus calles abarrotadas de aficionados y su exigente recorrido por los cinco distritos, ofreció el escenario para el último capítulo maratoniano de un deportista que convirtió la resistencia, la disciplina y la constancia en señas de identidad.
Fiz alcanzó la cima de su carrera en 1995, cuando se proclamó campeón mundial de maratón en Gotemburgo, Suecia. Aquella victoria lo situó entre los grandes especialistas de su generación y representó uno de los momentos más importantes del fondo español.
Un año antes había conquistado el título europeo en Helsinki, confirmando una progresión que lo llevaría a competir con los mejores corredores del planeta. También participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, donde terminó cuarto, muy cerca de las medallas.
Sin embargo, su relación con el atletismo nunca se limitó a los grandes campeonatos. Después de abandonar la competición profesional, continuó participando en carreras populares y maratones internacionales, demostrando que su pasión por correr permanecía intacta.
Esa segunda etapa de su vida deportiva también estuvo acompañada de nuevos desafíos. Entre sus logros más destacados figura haber ganado, en su categoría de edad, los seis grandes maratones que integraban originalmente el circuito World Marathon Majors: Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York.
Su despedida de la distancia no significa necesariamente un adiós al deporte. Fiz ha mantenido durante décadas una estrecha vinculación con el atletismo, tanto por su actividad como corredor como por su capacidad para transmitir a nuevas generaciones los valores del esfuerzo y la superación.
En Nueva York, el resultado quedó en un segundo plano. Lo verdaderamente importante fue el significado de la jornada: el cierre de una historia construida kilómetro a kilómetro, desde las grandes victorias internacionales hasta los desafíos personales de la madurez.
Martín Fiz deja el maratón como lo vivió durante tantos años: haciendo del esfuerzo una forma de vida y recordando que la grandeza deportiva también se mide por la capacidad de mantenerse fiel a una pasión.
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© Foto Maratón NY + Artist ia





