Atletismo

Se vienen 4 maratones importantes en Otoño, Ámsterdam, Washington, Frankfurt y Nueva York

Por Efrén de Bruyne
DD+ia/Chicago

Después de las emociones del Maratón de Chicago, Ámsterdam, Washington, Frankfurt y Nueva York se preparan para escribir nuevos capítulos de una temporada inolvidable.

El otoño tiene una manera particular de contar historias. Las hojas caen de los árboles, el aire comienza a enfriarse y miles de corredores salen a las calles con una ilusión que no cabe en sus zapatillas.

El Maratón de Chicago acaba de bajar el telón, pero la gran fiesta del atletismo mundial todavía tiene muchos kilómetros por recorrer.

El próximo domingo 18 de octubre, Ámsterdam abrirá un nuevo capítulo de esta apasionante temporada. La capital neerlandesa recibirá a corredores de distintas nacionalidades que buscarán desafiar el cronómetro en un recorrido reconocido por su rapidez.

Una semana después, el domingo 25, las emociones se repartirán entre dos escenarios.

En Estados Unidos, el Marine Corps Marathon convertirá las calles de Washington y sus alrededores en un homenaje al esfuerzo, la disciplina y la perseverancia. Allí, cruzar la meta significa mucho más que registrar un tiempo: representa una victoria personal.

Ese mismo día, Frankfurt será protagonista en Alemania. Su tradicional maratón volverá a reunir atletas profesionales y aficionados, todos persiguiendo objetivos diferentes, pero unidos por una misma pasión.

Y entonces llegará el domingo 1 de noviembre.

Nueva York.

La ciudad que nunca duerme tampoco sabe quedarse quieta cuando llega su maratón.

Miles de corredores atravesarán sus emblemáticos barrios mientras una multitud los acompañará con aplausos, música y palabras de aliento.

Será el último de los grandes maratones del circuito World Marathon Majors programados para 2026, una despedida a la altura de una temporada extraordinaria.

Porque el maratón tiene algo que lo distingue de cualquier otra competencia: permite que campeones olímpicos, atletas profesionales y personas comunes compartan el mismo camino, aunque sus metas sean distintas.

Unos persiguen récords. Otros corren para recordar a alguien, superar una enfermedad, cumplir una promesa o demostrar que todavía pueden.

Todos conocen el cansancio. Todos conversan alguna vez con sus propios límites.

Y cuando finalmente aparece la línea de llegada, descubren una verdad maravillosa:

En el maratón, la meta no siempre está al final de los 42 kilómetros y 195 metros. A veces está en ese instante en que alguien descubre hasta dónde puede llegar su corazón.

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