Por John Carson
DD+ia/Sacramento
Ben Simmons tendrá una nueva oportunidad en la NBA. Después de permanecer fuera durante toda la temporada pasada por problemas físicos, el australiano acordó su incorporación a los Sacramento Kings con un contrato por un año y 3,5 millones de dólares, según reportes sobre la negociación.
A los 30 años, Simmons intenta escribir un capítulo diferente en una carrera que alguna vez parecía destinada a convertirlo en una de las grandes figuras de la liga.
Primera selección del Draft de 2016, Novato del Año, tres veces All-Star y miembro del primer equipo defensivo de la NBA en dos ocasiones, Simmons llegó a mostrar en Filadelfia una combinación poco común de tamaño, visión de juego y capacidad defensiva.
Después comenzaron los problemas.
Las lesiones, especialmente las relacionadas con la espalda, interrumpieron su continuidad. Su salida de los 76ers, el paso por Brooklyn y posteriormente por los Clippers estuvieron muy lejos de aquellos primeros años. Con Nets y Clippers terminó promediando apenas 5,9 puntos, 5,8 rebotes y 5,8 asistencias, números modestos para un jugador que llegó a estar entre los nombres jóvenes más importantes de la NBA.
Ahora Sacramento apuesta más por lo que Simmons todavía puede aportar que por aquello que alguna vez fue.
Los Kings vienen de una durísima campaña de 22 victorias y 60 derrotas y están construyendo alrededor de Darius Acuff Jr., seleccionado con el séptimo turno del último Draft. Las salidas de DeMar DeRozan y Russell Westbrook también dejaron espacio para incorporar experiencia a una plantilla que comienza una nueva etapa.
Simmons no llega con la obligación de ser la estrella. Y posiblemente allí esté la clave.
Sacramento lo contempla como un jugador capaz de defender varias posiciones, colaborar en los rebotes, conducir la pelota y funcionar como base alternativo de Acuff. Si consigue mantenerse saludable, su versatilidad puede darle al entrenador distintas posibilidades sin exigirle una elevada producción anotadora.
El interrogante, naturalmente, será su condición física.
Sacramento le ofrece una oportunidad. Simmons tendrá que demostrar que todavía puede aprovecharla.
Porque después de tantos años persiguiendo al jugador que alguna vez fue, quizá su regreso a la NBA comience precisamente aceptando que ya no necesita ser aquel Ben Simmons. Necesita encontrar una versión nueva, saludable y útil.
Y para una carrera que parecía haberse quedado sin camino, volver a tener una cancha ya representa un comienzo.
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