Por Niki Norris
DD+IA/Sepang
El austriaco Toto Wolff, el jefe de Mercedes Benz en la Fórmula 1, rechazó las acusaciones de favorecer a Kimi Antonelli sobre George Russell y defendió la igualdad de oportunidades en plena lucha por el campeonato mundial.
En la Fórmula 1 no solamente rugen los motores. También hacen ruido las sospechas, las rivalidades y esas teorías que nacen en las redes sociales y terminan convirtiéndose en tormentas.
Toto Wolff decidió enfrentar una de ellas sin diplomacia.
El director de Mercedes está cansado de escuchar que su escudería favorece al joven Kimi Antonelli mientras George Russell pierde terreno en la lucha por el campeonato mundial.
Todo comenzó con la avería del motor de Russell en la carrera anterior, un contratiempo que amplió a 84 puntos su desventaja frente al italiano y le ocasionó una penalización para el Gran Premio de Singapur.
Algunos aficionados encontraron allí motivos para sospechar.
Wolff encontró motivos para indignarse.
“¿Acaso creen que tengo un botón que diga ‘George, fallo de motor ahora’?”, preguntó con evidente ironía.
El austríaco recordó que Mercedes también pelea por el campeonato de constructores y que perjudicar deliberadamente a cualquiera de sus pilotos significaría hacerse daño a sí mismo.
Pero su molestia fue más allá.
Aseguró que resulta absurdo cuestionar la relación personal que mantiene con Russell y llegó a recomendarles a quienes inventan esas historias que cambien la Fórmula 1 por los Teletubbies o Mickey Mouse.
Detrás de las palabras fuertes existe una realidad deportiva.
Antonelli, convertido en protagonista de una temporada extraordinaria, tiene posibilidades matemáticas de conquistar anticipadamente el título y convertirse en el campeón mundial más joven de la historia.
Russell, entretanto, enfrenta una situación mucho más complicada. Sin embargo, no piensa rendirse.
Su consigna para Singapur fue sencilla: atacar sin reservas.
Wolff aseguró que Mercedes mantendrá la filosofía que ha defendido desde su llegada en 2013: igualdad de material, oportunidades para ambos pilotos y decisiones estratégicas basadas en el rendimiento.
La batalla por el campeonato seguirá desarrollándose sobre el asfalto, aunque las sospechas continúen circulando fuera de él.
Porque en un deporte donde cada milésima puede cambiar el destino, la confianza también necesita defenderse.
Y Toto Wolff quiso dejar una cosa clara: en Mercedes los motores pueden fallar, pero la igualdad entre sus pilotos no debería ponerse en duda.
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