Por Zhang Lihua
DD+ia/Basilea
El tenis tiene una particular manera de poner a prueba los nervios de sus protagonistas. A veces no basta con jugar bien, golpear fuerte o dominar los intercambios. También hay que saber resistir cuando el adversario parece tener todas las respuestas.
Eso ocurrió en la jornada inaugural del ATP 500 de Basilea, disputado sobre cancha dura y bajo techo en el tradicional St. Jakobshalle, donde el danés Holger Rune debió trabajar hasta el último punto para superar al francés Quentin Halys. Fue su primera victoria en más de un año en el circuito.
El encuentro fue una batalla de servicios, resistencia y concentración. Halys convirtió su saque en un arma formidable y consiguió nada menos que 32 aces, una cifra que explica buena parte de las dificultades que enfrentó Rune.
Sin embargo, el danés encontró la manera de mantenerse en competencia, incluso cuando las oportunidades de quebrar el servicio de su adversario parecían desaparecer.
Rune ganó el primer set por 6-4, pero Halys reaccionó y se adjudicó el segundo en el desempate por 7-6(2), obligando a disputar un tercer parcial cargado de tensión.
Ninguno consiguió establecer una diferencia definitiva y el encuentro terminó resolviéndose en otra muerte súbita.
Allí, Rune mostró mayor serenidad en los puntos decisivos y aseguró la victoria por 6-4, 6-7(2) y 7-6(5), resultado que le permitió instalarse en la segunda ronda.
Pero si el danés protagonizó el partido más exigente, el alemán Daniel Altmaier escribió la historia más inesperada del día.
El domingo había perdido ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo en la última ronda de la clasificación, quedándose inicialmente sin posibilidades de ingresar al cuadro principal.
El destino, sin embargo, tenía preparada una segunda oportunidad.
Altmaier entró como perdedor afortunado, figura que permite ocupar una vacante en el cuadro principal a un jugador eliminado en la clasificación.
Y ocurrió algo extraordinario: el sorteo volvió a colocarlo frente a Cerúndolo.
Esta vez, el alemán no dejó escapar la oportunidad.
Después de dos horas y 40 minutos de lucha, consiguió remontar un primer set adverso y se impuso por 6-7(5), 7-6(4) y 6-4.
Fue una victoria con sabor a revancha, conseguida apenas un día después de haber sufrido una derrota frente al mismo adversario.
En otros encuentros, el portugués Nuno Borges tuvo un estreno mucho más tranquilo y derrotó al suizo Mika Brunold por 6-3 y 6-1.
También avanzó el monegasco Valentin Vacherot, quien superó al argentino Mariano Navone con parciales de 6-3 y 7-6(4).
Así comenzó el ATP 500 de Basilea, con favoritos obligados a exigirse y protagonistas inesperados aprovechando sus oportunidades.
Rune demostró que sabe resistir bajo presión. Altmaier recordó que una derrota no siempre significa el final del camino. Y Basilea apenas comienza…
ATP 500 Basilea
Valentin Vacherot a Mariano Navone 6-3, 7-6
Nuno Borges a Mika Brunold 6-3, 6-1
Daniel Altmaier a Juan Manuel Cerúndolo 6-7, 7-6, 6-4
Holger Rune a Quentin Halys 6-4, 6-7, 7-6
Casper Ruud a Dominic Stricker 4-6, 7-5, 6-3
Temas relacionados
Más Deportes | Tenis
© DD+ia
© Foto ATP + Artist ia





