Por Steffi Williams
DD+IA/Paris
La final femenina de Roland Garros tendrá un aire completamente distinto al esperado al inicio del torneo. Sin Aryna Sabalenka, sin Iga Świątek, sin Coco Gauff y sin Elena Rybakina en la definición, París asistirá a una final inédita entre dos jugadoras que nunca habían disputado una final de Grand Slam.
La favorita: Mirra Andreeva
Mirra Andreeva, de apenas 19 años y octava cabeza de serie, llega lanzada. En semifinales aplastó a Marta Kostyuk por 6-1 y 6-3 para alcanzar la primera final de Grand Slam de su carrera. Su torneo ha confirmado lo que muchos especialistas vienen anunciando desde hace tiempo: el futuro del tenis femenino ya está aquí.
Andreeva destaca por su madurez táctica, su movilidad sobre la arcilla y una serenidad poco habitual para su edad. Además, ha contado con la orientación de Conchita Martínez, una influencia que muchos observadores consideran clave en su evolución reciente.
La historia del torneo: Maja Chwalinska
La polaca comenzó el torneo en la fase previa y se convirtió en la primera clasificadora de la historia que alcanza la final femenina de Roland Garros. Hace apenas unas semanas ocupaba el puesto 114 del ranking mundial y llegó a París con dificultades económicas para afrontar los gastos del circuito. Ahora está a un partido de una de las mayores sorpresas que recuerda el tenis moderno.
Su recorrido ha cautivado al público parisino gracias a un tenis inteligente, lleno de variantes, dejadas y cambios de ritmo que compensan una menor potencia física frente a las mejores del circuito.
Las claves de la final
1. Potencia contra creatividad
Andreeva suele dominar desde el fondo de la pista, mientras Chwalinska construye los puntos con paciencia y recursos tácticos.
2. La presión del favoritismo
Por ranking y recorrido, Andreeva parte como favorita. Pero en una final de Grand Slam, especialmente la primera, los nervios pueden alterar cualquier pronóstico.
3. El factor emocional
Chwalinska juega sin nada que perder. Ya ha hecho historia. Esa libertad puede convertirla en una rival especialmente peligrosa.
Pronóstico
Sobre el papel, Andreeva tiene más herramientas, más experiencia en grandes escenarios y un tenis que parece adaptarse perfectamente a la arcilla de París. Sin embargo, el torneo ha estado marcado por las sorpresas y nadie habría imaginado hace dos semanas ver a Chwalinska en la Philippe-Chatrier peleando por la Copa Suzanne-Lenglen.
La final se disputará este sábado en la pista central de Roland Garros, no antes de las 3:00 p. m. de París. Pase lo que pase, el tenis femenino tendrá una campeona inédita y una nueva protagonista para el futuro del circuito.
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