Béisbol

Joshua Báez hizo historia y cumplió la promesa que le hizo a su padre

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Por Isaac Páez
DD+ia/San Luis

Hay noches que sirven para debutar en Grandes Ligas y otras que parecen escritas mucho antes de que comiencen. Joshua Báez tuvo una de esas noches.

El novato de los Cardenales hizo historia el sábado frente a los Cachorros, el gran rival de San Luis, al convertirse en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas en conectar un jonrón en cada una de sus primeras tres apariciones al plato.

Tres turnos. Tres jonrones. Un comienzo imposible de olvidar.

Pero detrás de semejante explosión ofensiva existe una historia que comenzó muchos años antes y que tiene como figura fundamental a su padre, Jose Manuel Báez.

Su padre jugó béisbol y softbol hasta aproximadamente los 35 años y siempre tuvo el sueño de llegar a las Grandes Ligas. Nunca pudo conseguirlo. Ese sueño terminó convirtiéndose también en el de Joshua.

Jose Manuel falleció el 16 de junio del 2023.

Antes de estrenarse con los Cardenales, Báez recordó la promesa que alguna vez le hizo:

“El sueño de mi papá era jugar en Grandes Ligas, y nunca pudo firmar ni nada de eso. La única promesa que le hice fue que yo iba a poder hacerlo por él. No está aquí con nosotros, pero está aquí en espíritu, y sé que está muy orgulloso de mí”.

Y cumplió.

No solamente llegó a las Mayores. Lo hizo derribando la puerta.

El poder estaba anunciado

Lo ocurrido frente a los Cachorros puede resultar extraordinario, pero el poder de Báez no apareció de repente.

Cuando tenía 13 años llegó al programa Next Level en Boston. Entonces pesaba aproximadamente 160 libras y comenzó a competir incluso con jugadores considerablemente mayores, formando parte del equipo para menores de 19 años.

Su desarrollo físico, acompañado de una reconocida disciplina en el gimnasio y en el terreno, comenzó a convertirlo en uno de los prospectos más interesantes de su generación.

A los 17 años protagonizó una historia que todavía se recuerda en Hartford. Conectó una pelota por encima de la enorme taza de café de Dunkin’ Donuts ubicada en lo alto de la pizarra del Dunkin Donuts Park. Según los propietarios del estadio, nadie lo había conseguido anteriormente.

Ya entonces quedaba claro que la pelota salía diferente de su bate.

Los Cardenales terminaron seleccionándolo en la segunda ronda, con el turno número 54, del Draft del 2021, procedente de Dexter Southfield High School en Brookline, Massachusetts, después de haber sido elegido Jugador del Año de Gatorade en el estado.

Dexter Southfield difícilmente podría considerarse una fábrica de peloteros profesionales. Antes de Báez solamente había producido otro jugador seleccionado en el Draft de MLB, Johnny Magliozzi, elegido por los Mets en la 17ma ronda del 2013.

La institución, sin embargo, tiene otro nombre particularmente ilustre entre sus antiguos alumnos: John F. Kennedy.

Jonrones, velocidad y un brazo privilegiado

Báez no llegó a Grandes Ligas únicamente respaldado por su enorme poder.

En las Menores mostró una combinación poco común de fuerza y velocidad. En el 2025 se convirtió en apenas el 17mo jugador desde 1958 en registrar una temporada de 20 jonrones y 50 bases robadas.

En 452 partidos de su trayectoria en Ligas Menores acumuló 149 robos.

También posee un brazo privilegiado.

Durante la escuela secundaria fue jugador de dos vías y llegó a lanzar rectas de 98 mph desde el montículo. Su brazo fue considerado uno de los mejores de su clase del Draft.

Pero es con el bate donde Báez ha construido su principal carta de presentación.

Esta temporada suma 37 cuadrangulares entre todos los niveles: 34 en Triple-A y tres en Grandes Ligas, cifra que lo coloca entre los máximos jonroneros del béisbol. En las Menores también disparó un grand slam de 473 pies, el tercer batazo más largo medido allí por Statcast este año.

Y existe otra coincidencia extraordinaria en su historia.

Exactamente tres años después del fallecimiento de su padre, Báez se convirtió en apenas el 14to jugador de Ligas Menores en los últimos 20 años en conectar cuatro jonrones en un mismo partido.

Ahora llegó a Grandes Ligas y volvió a hacer algo que nadie había hecho.

Una noche para su padre

El béisbol está lleno de estadísticas, récords y números capaces de explicar casi cualquier actuación.

Pero algunos momentos necesitan algo más.

Joshua Báez esperó durante años el día en que pudiera decir que había cumplido aquella promesa. Su padre no estuvo físicamente en el estadio para verlo ponerse el uniforme de los Cardenales y enfrentarse por primera vez a un lanzador de Grandes Ligas.

Joshua estaba convencido de que, de alguna manera, sí estaba allí.

Después llegaron los batazos.

Uno. Dos. Tres.

Tres apariciones al plato y tres jonrones para convertirse en el primero en hacerlo en toda la historia de las Grandes Ligas.

Joshua Báez había llegado.

La promesa estaba cumplida.

Y difícilmente pudo encontrar una manera más hermosa de decirle a su padre:

Lo logramos.

Numeritos de Joshua Báez

© DD+IA
© Foto MLB + Artist ia
© Infografía Artist ia