Por Willy Dayson
DD+ia/San Petersburgo
Los Guardianes de Cleveland remontaron ante los Rays de Tampa Bay, ganaron 7-3 y tomaron ventaja de 1-0 en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Hace apenas una semana, Cleveland miraba de frente al abismo. Perdía dos partidos contra ninguno ante los Medias Blancas de Chicago y parecía condenado a despedirse de octubre.
Hoy, aquellos mismos Guardianes están a tres victorias de disputar la Serie Mundial.
El béisbol tiene esas cosas. Cuando parece haber escrito el último capítulo, aparece alguien dispuesto a cambiarle el final.
El lunes por la noche, en territorio de Tampa Bay, los Guardianes volvieron a demostrar que su especialidad es sobrevivir. Perdían 2-0, soportaban el dominio del abridor Drew Rasmussen y enfrentaban a unos Rayas que todavía no habían conocido la desventaja durante esta postemporada.
Pero Cleveland no se desesperó.
Rasmussen había extendido a trece entradas su racha sin permitir carreras en los playoffs. Parecía dueño absoluto del encuentro hasta que Chase DeLauter encontró el primer lanzamiento de la sexta entrada y lo convirtió en jonrón.
La ventaja quedó reducida a una carrera.
En la séptima, Patrick Bailey repitió la historia: primer lanzamiento, batazo largo y empate 2-2.
Dos swings habían derrumbado la tranquilidad de Tampa Bay.
Entonces apareció el corazón ofensivo de los Guardianes.
En la octava entrada, José Ramírez conectó sencillo y DeLauter respondió con doble. Nathaniel Lowe aprovechó la oportunidad para impulsar dos carreras y colocar a Cleveland adelante 4-2.
Cedric Mullins descontó con un jonrón para los Rayas, pero la respuesta visitante fue contundente.
En la novena, Ramírez produjo otra carrera y Jo Adell conectó un doble remolcador de dos anotaciones que selló el 7-3 definitivo.
Ramírez terminó con tres imparables en cinco turnos, dos anotadas y una impulsada. DeLauter conectó tres hits en cuatro oportunidades, incluido su jonrón, y anotó tres veces.
Cleveland acumuló catorce imparables y convirtió una noche que parecía perdida en una victoria de enorme valor.
Ahora domina 1-0 una serie pactada al mejor de siete encuentros.
Tampa Bay sigue siendo un adversario formidable, pero los Guardianes ya demostraron que no necesitan comenzar ganando para terminar celebrando.
Porque hay equipos que juegan para evitar la derrota. Cleveland, en cambio, parece haber aprendido a resucitar cuando todos lo creen vencido.

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