Por Frank Maris
DD+ia/ San Petersburgo
Octubre no concede demasiado tiempo para celebrar. Los Yankees apenas terminaron de sacar del camino a Boston y ya tienen delante otro viejo conocido. Esta vez será Tampa Bay, descansado y en casa, esperando convertir el Tropicana Field en una trampa para los poderosos bates de Nueva York.
El primer partido de la Serie Divisional de la Liga Americana se jugará este sábado a las 5:30 pm, hora de Colombia.
Los Rays llegan como primeros sembrados de la Liga Americana y con la ventaja que supone haber evitado la ronda de comodines. Tuvieron días para descansar, preparar su rotación y estudiar a un adversario que conocen perfectamente después de compartir durante toda la temporada la División Este.
Los Yankees llegan de manera diferente: jugando y ganando.
Nueva York eliminó a su histórico rival, Boston, y aterriza en Florida con la confianza recuperada y una ofensiva que vuelve a mostrar el poder necesario para decidir un partido con un solo swing.
Ahí aparece el gran interrogante de la tarde.
¿Podrá Tampa Bay impedir que los Yankees conviertan el juego en un festival de batazos largos?
Los Rays intentarán llevar el encuentro hacia el terreno que más les conviene: pitcheo, defensa, velocidad y ejecución. Nueva York buscará imponer la fuerza de su alineación y atacar temprano para impedir que Tampa controle el ritmo.
El duelo previsto de abridores enfrenta a dos derechos: Clarke Schmidt, por los Yankees, y Taj Bradley, por los Rays, a la espera de la confirmación oficial.
No será necesario presentarlos.
Son rivales divisionales. Se han estudiado durante meses. Conocen sus virtudes, sus debilidades y hasta sus pequeñas manías.
Pero ahora existe una diferencia gigantesca.
Ya no juegan para ganar el Este. Juegan para que octubre no termine antes de tiempo.
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