Béisbol

Los Yankees, pobre equipo rico…

Por Tony Rasmussen 
DD+ia/Cleveland

La eliminación ante Tampa Bay prolongó a 17 temporadas la espera por una Serie Mundial. Aaron Judge exige respuestas, mientras diez jugadores podrían abandonar el equipo y crecen las preguntas sobre el futuro de la organización.

Si George Steinbrenner estuviera al frente de los Yankees, probablemente más de uno tendría motivos para preocuparse por su puesto de trabajo.

El legendario propietario no toleraba fácilmente las derrotas. Mucho menos una sequía de campeonatos como la que atraviesa Nueva York.

Diecisiete temporadas consecutivas sin ganar la Serie Mundial.

Y, por tercer octubre seguido, la dolorosa imagen de un rival celebrando en el terreno del Yankee Stadium.

Esta vez fueron los Rays de Tampa Bay, que barrieron 3-0 a los Yankees en la Serie Divisional de la Liga Americana.

Aaron Judge no escondió su frustración.

«Hay un estándar para ganar un campeonato. Es blanco o negro. No hay término medio», expresó el capitán.

Su ausencia terminó siendo una herida demasiado profunda.

Antes de su lesión en las costillas, Nueva York figuraba entre las ofensivas más productivas de las Grandes Ligas. Sin embargo, desde junio, el rendimiento colectivo cayó considerablemente.

Judge regresó brevemente en septiembre, pero una lesión en la pantorrilla terminó con su temporada.

Sin su principal figura, los Yankees apenas batearon .130 ante Tampa Bay y fueron superados 10-5 en carreras.

Ahora comienza otro campeonato, uno que se disputa en las oficinas.

Diez peloteros podrían convertirse en agentes libres, entre ellos Jazz Chisholm Jr., David Bednar, Trent Grisham y Paul Goldschmidt.

También aparecen interrogantes sobre Brian Cashman, quien completó su vigésima novena temporada como gerente general, y Aaron Boone, cuyo contrato contempla un año más.

La organización comenzó la campaña con una nómina cercana a 303 millones de dólares.

Pero el dinero no pudo comprar el campeonato.

Judge espera que Hal Steinbrenner autorice los movimientos necesarios para construir un equipo verdaderamente competitivo.

«Somos los Yankees. Deberían hacer lo que sea necesario», reclamó.

Entre tantas decepciones apareció una esperanza: Cam Schlittler, quien firmó una brillante temporada con 14 victorias, efectividad de 1.95 y 239 ponches, cifras que lo colocan entre los candidatos al Cy Young.

Sin embargo, ni siquiera su extraordinario rendimiento consiguió cambiar el desenlace.

En Nueva York, ganar partidos nunca ha sido suficiente. Los Yankees viven para ganar campeonatos. Y otro octubre terminó demasiado pronto…

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