Por Tony Rasmussen
DD+ia/Cleveland
Después de desperdiciar dos oportunidades de clasificación en casa, los Medias Blancas visitarán a Cleveland en el quinto partido decisivo de la Serie Divisional. El ganador enfrentará a Tampa Bay por el título de la Liga Americana.
Hace apenas unos días, los Medias Blancas parecían tener el mundo a sus pies.
Habían ganado cuatro partidos consecutivos en la postemporada, todos como visitantes, y regresaban a Chicago con dos oportunidades para conseguir algo que su afición no celebraba en casa desde hacía 120 años.
Pero octubre tiene una manera particular de recordar que ninguna victoria está asegurada antes del último out.
Los Guardianes de Cleveland ganaron dos encuentros consecutivos en Chicago, el más reciente por 9-5, y empataron 2-2 la Serie Divisional de la Liga Americana.
Ahora todo se resolverá el sábado en Cleveland.
Para los Medias Blancas, la situación resulta tan dolorosa como inesperada.
El equipo dirigido por Will Venable terminó la temporada regular con 84 victorias y 78 derrotas, después de atravesar dos campañas consecutivas con más de cien derrotas.
Contra los pronósticos, consiguió clasificarse a los playoffs, barrió a Houston en la Serie de Comodines y ganó los dos primeros encuentros ante Cleveland.
Chicago volvió a creer.
Sin embargo, la ofensiva acumuló 31 ponches en sus dos últimas derrotas y el bullpen, fundamental durante la sorprendente recuperación del equipo, comenzó a mostrar señales de desgaste.
El jueves, Erick Fedde sostuvo la ventaja hasta la quinta entrada, cuando Patrick Bailey conectó un jonrón y José Ramírez castigó a Jordan Hicks con otro cuadrangular.
En la sexta, Cleveland fabricó seis carreras.
Grant Taylor, quien había lanzado cinco entradas y un tercio sin permitir anotaciones en los primeros dos juegos, recibió cuatro carreras sin conseguir un out.
Fue una noche amarga para un cuerpo de relevistas que había entregado mucho para mantener vivo el sueño.
Pero nadie quiere rendirse.
«Esto no ha terminado», recordó Tristan Peters, consciente de que lamentarse por las oportunidades perdidas solamente complicaría el desafío.
Venable también mantiene la convicción: lo importante es ganar la serie, sin importar dónde.
El sábado, Chicago tendrá una última oportunidad.
Porque después de todo lo que sufrió para volver a octubre, despedirse ahora sería demasiado doloroso.

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