Por Willy Dayson
DD+ia/Nueva York
Teruaki Sato, tercera base de los Tigres de Hanshin y ganador de la Triple Corona del béisbol japonés en 2026, es el bateador más codiciado de una agencia libre escasa de poder, y tiene hasta el 1 de diciembre para firmar con un equipo de Grandes Ligas. A las 11:59 pm de ese día vence el convenio colectivo y el cierre patronal congelará las transacciones. Aunque la ventana de 45 días para jugadores de la NPB no se acortará, según reportes, la fecha límite efectiva es la del convenio.
Los números del zurdo de 27 años, que cumple 28 en marzo, explican el interés: bateó .306 con 39 jonrones y 106 impulsadas, con .383 de embasado y .609 de slugging, y lideró la Liga Central en las tres categorías. Es el noveno pelotero de la historia de la NPB en lograr la Triple Corona y el primero de Hanshin desde Randy Bass, en 1986. Antes de él, el último había sido Munetaka Murakami, en 2022. Los Tigres aprobaron su posteo el 19 de octubre.
Su camino no fue directo. Sato no era un prospecto de renombre en secundaria, pero su poder lo distinguió en la Universidad de Kindai y en 2020 cuatro equipos lo eligieron en primera ronda. Hanshin ganó el sorteo. Su novato de 2021 fue un vaivén: sacó una bola de un estadio en su juego 13 y fue el primer novato con tres jonrones en un juego desde 1958, pero también ponchó a un 38% en 455 apariciones y sufrió una larga sequía sin hits. Con los años afinó su contacto y en 2023 fue pieza del primer título de la Serie de Japón de Hanshin desde 1985. En 2025 explotó: 40 jonrones y el MVP de la Liga Central.
La comparación inevitable es con Murakami, que firmó con los White Sox por dos años y 34 millones de dólares tras un invierno lento y tuvo un primer año irregular. Sato conecta más pelotas dentro de la zona (82% contra 73% del japonés antes de su salto), pero persigue más lanzamientos fuera (35% contra 25%), y su ventaja en contacto podría diluirse contra pitcheo de Grandes Ligas. En defensa, su brazo es bueno, pero su alcance es discreto, y algunos evaluadores lo ven mejor en un jardín corto.
Su gran aliado es el mercado. El año pasado había seis bateadores de élite, todos con contratos de nueve cifras. Esta vez, solo Seiya Suzuki y Randy Arozarena se acercan a los 100 millones.
Quién da el paso y cuánto pagará, nadie lo sabe aún. Pero con el reloj de diciembre corriendo, Sato será el protagonista de noviembre.
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