Por Willy Mansfield
DD+ia/Birmingham
Durante nueve asaltos, Ben Whittaker tuvo la noche que imaginaba. En los últimos tres descubrió que, cuando se camina hacia un título mundial, una pelea aparentemente controlada puede transformarse en cuestión de segundos en una lucha por sobrevivir.
El británico derrotó este sábado por decisión unánime a Conor Wallace en el Utilita Arena de Birmingham. Los jueces entregaron tarjetas de 117-111, 116-112 y 115-113, resultado que permitió a Whittaker conservar el cinturón Silver del WBC y, principalmente, ganar la eliminatoria final de la IBF en el peso semipesado.
Hasta el noveno episodio, Whittaker había manejado las distancias con inteligencia. Su jab marcaba territorio, entraba y salía con rapidez y encontraba espacios para castigar al cuerpo. Wallace perseguía, buscaba cerrarle el ring, pero pocas veces conseguía establecer una presión prolongada.
También apareció el Whittaker del espectáculo: gestos, confianza y esa personalidad que divide opiniones mientras atrae miradas.
Entonces llegó el décimo.
Una izquierda de Wallace cambió la pelea. Whittaker sintió el golpe y comenzó a perder el control que había ejercido durante buena parte de la noche. El australiano entendió que tenía una oportunidad y fue por ella.
El drama alcanzó su máxima expresión en el duodécimo. Wallace volvió a lastimarlo y Whittaker recurrió a los agarres mientras intentaba mantenerse en pie. Tocó la lona en tres ocasiones durante ese tramo, aunque ninguna acción fue contabilizada oficialmente como caída, y en otro forcejeo ambos terminaron en el piso.
La campana finalmente llegó.
Y con ella, la victoria que Whittaker había construido durante los asaltos anteriores.
El británico elevó su registro a 13-0-1, mientras Wallace quedó en 17-2. Después, entre abucheos, Whittaker agradeció a su rival, habló de una posible revancha y sorprendió calificando el combate como “demasiado fácil”. Su entrenador, Andy Lee, aseguró posteriormente que había sufrido Covid la semana anterior.
Ahora aparece una recompensa enorme: Whittaker quedó encaminado como aspirante obligatorio de la IBF al campeonato semipesado que posee Dmitry Bivol.
Ganó la eliminatoria. Conservó su invicto.
Pero Wallace le dejó una advertencia imposible de esconder:
para llegar al título mundial no basta con brillar. También hay que aprender a sobrevivir.
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