Por John Carson
DD+ia/Boca Ratón
Klay Thompson no necesita jugar un minuto más para demostrar lo que ha significado para el baloncesto. Cuatro campeonatos con Golden State, una sociedad inolvidable con Stephen Curry y una de las manos más temibles que haya conocido la NBA son argumentos suficientes para reservarle un lugar entre los grandes.
Pero Thompson todavía no quiere vivir de los recuerdos.
A sus 36 años encontró en Miami Heat una nueva oportunidad después de terminar su etapa con Dallas Mavericks. Y su llegada tiene un propósito definido: perseguir otro campeonato en un equipo renovado que tiene a Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo como principales figuras.
“Quiero poder mirar atrás algún día y decir que lo di todo”, expresó después de su primer entrenamiento con Miami. “Ganar supera cualquier actuación individual que haya tenido”.
Esa frase explica bastante bien al veterano escolta.
Thompson construyó su carrera lanzando desde lugares donde otros dudaban. Acumula 2.899 triples y está a 101 de convertirse en miembro del exclusivo club de los 3.000. También conserva el récord de la NBA de más triples en un partido, con los 14 que convirtió en 2018.
El paso de los años ha reducido sus minutos, pero no eliminó su puntería. La temporada anterior convirtió 202 triples con Dallas pese a disputar apenas 21,7 minutos por encuentro.
Miami entiende perfectamente lo que está incorporando.
Erik Spoelstra no necesita que Thompson vuelva a ser aquel jugador que recorría la cancha durante 35 minutos. Lo quiere como una amenaza permanente, capaz de abrir espacios para las penetraciones y el juego interior de Antetokounmpo y Adebayo.
Su función recuerda inevitablemente a la que alguna vez cumplió Ray Allen en aquellos Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh: aparecer, encontrar un metro y castigar.
Existe, además, una curiosidad que alimenta su nueva aventura. Thompson está cerca de alcanzar a Allen entre los máximos triplistas históricos y podría conseguirlo precisamente vistiendo la camiseta de Miami.
“Todavía tengo mucho que ofrecerle a este deporte”, aseguró.
Ese parece ser el verdadero combustible.
Klay ya tiene anillos, récords y una carrera destinada al Salón de la Fama.
Ahora busca algo que todavía le emociona como cuando comenzó: volver a ganar.
Hasta entonces, la respuesta estará en la cancha.
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