Por Carl Jackson
DD+ia/Nueva York
La temporada 2026-2027 comenzó con el mejor registro televisivo de una semana inaugural desde 2012. La liga creció un 15 % en espectadores, aunque las lesiones de Anthony Edwards, Jalen Williams y otras figuras encendieron las alarmas.
La NBA comenzó la temporada 2026-2027 con cifras que confirman su recuperación televisiva. Los nueve partidos transmitidos a nivel nacional durante la semana inaugural registraron un promedio de 3,24 millones de espectadores, el mejor resultado de la competición desde 2012 y un incremento del 15 % frente al mismo período del año anterior.
El balance corresponde a los encuentros disputados entre el martes 20 y el viernes 23 de octubre, transmitidos por NBC, Peacock, ABC, ESPN y Amazon Prime Video.
Los resultados consolidan el impulso que comenzó durante la temporada 2025-2026, cuando las audiencias aumentaron un 16 % después de un período de descenso que había generado preocupación entre dirigentes, cadenas televisivas y patrocinadores.
La incorporación de NBC y Amazon como socios de transmisión, junto con la salida de Warner Bros. Discovery y las emisiones de TNT, modificó la distribución televisiva del campeonato.
El acontecimiento más destacado fue el partido entre Knicks y Sixers, disputado el martes en horario estelar, que reunió a 7,71 millones de espectadores a través de NBC y Peacock.
Según la liga, se convirtió en el encuentro inaugural de horario estelar más visto de su historia.
La programación de aquella jornada alcanzó un promedio de 5,9 millones de espectadores, una cifra que contribuyó decisivamente al crecimiento general.
La NBA también experimentó con un horario poco habitual: el partido entre Celtics y Pistons, programado a las 3:00 de la tarde, consiguió una audiencia de 2,5 millones de personas.
Aunque quedó lejos de los registros nocturnos, el resultado abrió posibilidades para futuras transmisiones durante la tarde.
John Kosner, especialista en medios y antiguo ejecutivo de ESPN, considera que ese horario representa una oportunidad todavía poco aprovechada por las competiciones deportivas estadounidenses.
ESPN promedió 2,3 millones de espectadores durante sus cuatro encuentros de la primera semana, destacándose el partido entre Sixers y Cavaliers, seguido por 2,5 millones.
Amazon Prime Video también presentó resultados positivos. Su doble programación del viernes alcanzó una media de 2,14 millones de espectadores, un crecimiento del 83 % frente a su primera jornada de la temporada anterior.
La NBA informó, además, que 49 millones de personas diferentes siguieron sus partidos mediante las distintas plataformas, un aumento del 33 %.
Las cifras representan una importante noticia comercial para una organización que busca ampliar su presencia en televisión y servicios digitales.
Sin embargo, mientras los indicadores económicos y televisivos avanzan favorablemente, las lesiones comienzan a comprometer el espectáculo deportivo.
Anthony Edwards, figura de los Timberwolves, deberá someterse a una artroscopia en la rodilla derecha y permanecería alejado de las canchas hasta dos meses.
El escolta había comenzado la temporada con una extraordinaria actuación de 45 puntos frente al Heat.
La situación es todavía más delicada para los Thunder.
Jalen Williams sufrió una dislocación de tobillo y una fractura de peroné que, según el gerente general Sam Presti, probablemente le impedirán regresar durante el resto de la temporada.
Su compañero Cason Wallace también resultó lesionado en el mismo partido, al sufrir un desgarro muscular en el hombro que lo mantendría fuera durante buena parte del campeonato.
Tyrese Haliburton, quien perdió toda la temporada anterior por una rotura del tendón de Aquiles, volvió a presentar problemas físicos y estará ausente al menos dos semanas por una distensión en el tendón de la corva.
La lista de figuras afectadas incluye igualmente a Paolo Banchero, Kawhi Leonard y Jaren Jackson Jr., quienes afrontan períodos de recuperación de varias semanas.
La NBA celebra el crecimiento de sus audiencias, pero enfrenta un desafío deportivo considerable: mantener el atractivo de su competición mientras algunas de sus principales estrellas permanecen fuera de acción.
El público está respondiendo frente a las pantallas. Ahora, la liga necesita que sus protagonistas también puedan responder sobre las canchas.
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