Por Sebastián Vélez Buendía
DD+ia/Montreal

Brandon McNulty escribió una página histórica para el ciclismo estadounidense al proclamarse campeón mundial de ruta en Montreal, después de una exhibición de fuerza, resistencia y valentía que terminó con el corredor del UAE Team Emirates cruzando en solitario la línea de meta.
El estadounidense sorprendió a los principales favoritos en una prueba extremadamente selectiva sobre el exigente circuito de Mont-Royal. Cuando todavía restaban más de 30 kilómetros, McNulty lanzó el movimiento que terminó decidiendo el Campeonato Mundial.
No fue un ataque para tantear rivales. Fue el ataque por el arcoíris.
McNulty abrió diferencias y, mientras detrás comenzaban los movimientos y las dudas entre los perseguidores, mantuvo un ritmo demoledor. Las duras rampas del circuito canadiense fueron ampliando la selección y el estadounidense convirtió su aventura en una cabalgata hacia el título.
Nadie pudo alcanzarlo.
Detrás, la batalla quedó reducida a la disputa por las otras dos medallas. El australiano Michael Matthews utilizó su velocidad para imponerse en el sprint del grupo perseguidor y conquistar la plata, mientras el neerlandés Mathieu van der Poel completó el podio con el bronce.
La actuación estadounidense fue todavía más notable por el cuarto puesto de Quinn Simmons.
El mexicano Isaac del Toro confirmó su enorme proyección al terminar quinto después de mantenerse entre los protagonistas frente a varias de las grandes figuras del WorldTour.
Para Colombia, en cambio, fue un Mundial marcado por el enorme desgaste.
Santiago Buitrago fue el único representante nacional capaz de completar una competencia caracterizada por su dureza y numerosos abandonos.
El bogotano resistió hasta el final y terminó en la casilla 27, a 4 minutos y 41 segundos de McNulty.
El triunfo adquirió además dimensión histórica para Estados Unidos. McNulty terminó con una espera superior a tres décadas desde el título conseguido por Lance Armstrong en Oslo 1993 en la prueba élite masculina.
Treinta y tres años después, el ciclismo estadounidense volvió a conquistar la camiseta más deseada del pelotón internacional.
Montreal esperaba una batalla entre favoritos y terminó contemplando una demostración individual.
Brandon McNulty escogió el momento, atacó desde lejos y nunca volvió a mirar atrás.
Cuando atravesó la meta, ya no era solamente el vencedor de una carrera.
Era el nuevo dueño del maillot arcoíris.
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