Por Alberto Herrera
DD+ia/París
El Tour de Francia de 2027 ya tiene mapa, y trae un mensaje claro: la organización quiere que el final de la película no se conozca de antemano. Presentada este jueves en París, la edición apuesta por dos contrarreloj individuales de más de 30 kilómetros y por un recorrido con menos montaña, en un intento de contrarrestar el dominio del esloveno Tadej Pogacar, vencedor en 2020, 2021, 2024, 2025 y 2026, que buscará su sexta corona en la ronda gala.
Sobre el papel, el gran beneficiado parece el belga Remco Evenepoel, segundo en la última edición. Los organizadores sumarán 71 kilómetros cronometrados, la mayor distancia desde 2012, tras años en los que el crono no había hecho más que retroceder. El director de la prueba, Christian Prudhomme, lo dijo sin rodeos: no se diseñó el recorrido en contra de ningún corredor, pero sí para un tipo de corredor. Y recordó que Evenepoel, campeón del mundo, olímpico y de Europa contra el reloj, puede ser un rival auténtico para Pogacar. Del otro lado, el danés Jonas Vingegaard, ganador en 2022 y 2023, aparece como el gran damnificado. Tampoco hay que perder de vista al joven francés Paul Seixas, cuarto en julio pasado con apenas 19 años, que ha mostrado su calidad en ascenso y también contra el crono.
La carrera arrancará en Edimburgo, el quinto inicio fuera de Francia en los últimos seis años, con tres jornadas británicas. La primera prueba contra el reloj llegará en la séptima etapa: 38 kilómetros técnicos con final en el castillo de Chambord, a orillas del Loira, erigido por orden de Francisco I. Antes habrá dos etapas escarpadas y un sprint en el Reino Unido, además de una jornada dura en Normandía.
Después, el pelotón atravesará el Macizo Central rumbo a los Alpes, que este año ceden protagonismo a los Pirineos. Allí aparecerá el Grand Colombier, la primera llegada en alta montaña, y puertos nuevos, más cortos y de pendientes más duras, como Bisanne: 12,4 kilómetros al 8,3 %. Thierry Gouvenou, responsable del recorrido, anticipa distancias reducidas en la general hasta esa jornada y promete sorpresas. Una de ellas, entre Montpellier y Mende, será una «verdadera etapa de montaña donde no hay montaña»: 4.300 metros de desnivel positivo a dos pasos del mar, antes de la clásica subida al aeródromo de Mende, que recibirá la meta por séptima vez y recuerda las victorias españolas de Marcos Serrano, Joaquim Rodríguez y Omar Fraile.
La traca final comenzará con la crono de Toulouse, de 33 kilómetros, marcada por el ascenso a Pech David: 800 metros al 12,4 % a nueve kilómetros de meta. Luego llegarán dos etapas pirenaicas de extrema dureza, con Tourmalet, Saint-Lary, Soudet o Marie Blanque, y también con puertos menos conocidos como Burdincurrutchea y Bagargui. París cerrará la historia con el ascenso a Montmartre, que se repite por tercer año, antes del podio en los Campos Elíseos.
El Tour femenino también se reinventa. Comenzará en Leeds el 30 de julio e incorporará por primera vez la crono por equipos, con una jornada en Londres, tres etapas escarpadas, un sprint y dos de alta montaña, la última en el mítico Puy de Dôme. Marion Rousse, directora de la carrera, lo resumió así: el ciclismo femenino persigue los mismos terrenos que el masculino. Será un desafío para equipos poco acostumbrados a ese formato.
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