Por Tom Dreybi
DD+ia/Nueva York
El partido había entrado en sus minutos más calientes. Arizona buscaba mantenerse con vida frente a los Giants cuando una jugada discutida terminó convirtiéndose en algo mucho más delicado que una decisión arbitral.
Ahora, la NFL investiga la conducta del juez de línea Jeff Seeman, captado por las cámaras aparentemente insultando al ala cerrada de los Cardinals Trey McBride durante la derrota 36-24 ante Nueva York.
El episodio ocurrió cuando faltaban poco menos de cinco minutos y Arizona enfrentaba una tercera oportunidad y dos.
El quarterback Jacoby Brissett buscó a McBride, pero el defensivo Dru Phillips hizo contacto con el receptor antes de la llegada del balón. Los Cardinals reclamaron una posible interferencia de pase o contacto ilegal.
No hubo pañuelo.
Arizona tuvo que despejar.
En medio de la tensión posterior apareció la escena que ahora está bajo la lupa de la Liga: Seeman intercambió palabras con McBride y las cámaras registraron el momento en el que el oficial habría utilizado un insulto contra el jugador.
La reacción del sindicato no tardó.
JC Tretter, director ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NFL y exliniero ofensivo durante ocho temporadas, calificó el comportamiento como “inaceptable” y planteó una cuestión que va mucho más allá de aquella jugada.
“Los jugadores siempre rinden cuentas cuando la situación se invierte. Esperamos que la NFL exija a los árbitros el mismo estándar”, señaló Tretter.
Ese es precisamente el centro de la controversia.
Los árbitros están encargados de controlar partidos disputados bajo enorme presión, pero esa autoridad también exige mantener la compostura cuando jugadores y entrenadores cuestionan sus decisiones.
Según informó el portavoz de la NFL Brian McCarthy, la Liga está revisando las circunstancias del incidente. La Asociación de Árbitros de la NFL no había emitido inicialmente una respuesta pública sobre el episodio.
Para Arizona, además, aquella frustración terminó acompañada por una derrota dolorosa.
Los Cardinals intentaron reaccionar, pero los Giants sentenciaron el encuentro de manera espectacular cuando Deonte Banks interceptó a Brissett y devolvió el balón para touchdown cuando expiraba el tiempo, estableciendo el definitivo 36-24.
El marcador cerró el partido.
La polémica, en cambio, apenas comenzó.
Porque esta vez no es una decisión del árbitro la que está siendo revisada.
Es el propio árbitro.
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