Por Michael O’Neil
DD+ia/Filadelfia
No había puntos oficiales, tampoco estadísticas para guardar y el resultado era lo de menos. Pero bastó escuchar el nombre de LeBron James por los altavoces para que Filadelfia entendiera que algo diferente comenzaba.
Cerca de 10.000 aficionados acudieron al tradicional partido de práctica de los 76ers y terminaron viviendo el primer espectáculo de su nueva estrella. Matt Cord, histórico locutor de megafonía del equipo, regresó de un breve retiro y tuvo el privilegio de presentarlo.
“¡Número 23, LeBron James!”
El detalle provocó una sonrisa: James no llevaba el 23, sino el 9. El número 6, utilizado por LeBron en diferentes momentos de su carrera, está retirado en los Sixers en honor a Julius Erving.
A sus 41 años, LeBron apareció sobre el parquet rodeado de Joel Embiid, Tyrese Maxey, Jaylen Brown y VJ Edgecombe. Y aunque aquello era apenas una práctica, el ambiente tuvo poco de entrenamiento.
Camisetas, teléfonos celulares, gritos y aficionados buscando cualquier espacio para conseguir una fotografía acompañaron una jornada que permitió imaginar lo que podría ocurrir cuando comiencen los partidos de verdad.
Y LeBron colaboró con el entusiasmo.
Una de las primeras acciones mostró precisamente el potencial de esa nueva sociedad: Maxey corrió la transición, levantó el balón y James apareció volando para completar un alley-oop, quedándose unos segundos colgado del aro.
Después llegaron detalles conocidos durante más de dos décadas: visión periférica, un pase por detrás de la espalda para Edgecombe y hasta un triple lejano que levantó nuevamente al público.
No contaba.
Pero emocionaba.
“Fue un gran primer paso en la dirección que estamos tratando de tomar”, resumió James, quien también reconoció cuánto disfrutó escuchar por primera vez los vítores de su nueva afición.
Filadelfia lleva años esperando que sus grandes nombres se conviertan finalmente en una carrera profunda por el campeonato. Talento ha tenido. Expectativas también. Lo que demasiadas veces faltó fue transformar ambas cosas en primavera.
Por eso aquella noche tuvo algo especial.
Joel Embiid conservó el honor de ser presentado de último, como símbolo de la casa. Pero todas las miradas terminaron buscando al recién llegado.
LeBron James todavía no ha anotado un solo punto oficial con los Sixers.
Ni siquiera ha disputado un partido.
Y, sin embargo, Filadelfia ya empezó a soñar.
Hasta entonces, la respuesta estará en la cancha.
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