Por Randy Kazabián
DD+ia/Londres
El juego de la NFL en Londres entre los Indianápolis Colts y los Washington Commanders se jugará el próximo domingo 4 de octubre de 2026 a las 8:30 am, hora de Colombia. El partido se jugará en el Tottenham Hotspur Stadium y no en el mítico Wembley.
La NFL quería las tribunas llenas en el Tottenham Hotspur Stadium. Probablemente terminará consiguiéndolo, pero el camino elegido para vender las últimas entradas dejó molestos precisamente a algunos de sus seguidores más fieles.
El partido del domingo entre Indianápolis Colts y Washington Commanders llegó a tener localidades de hasta 245 libras, unos 325 dólares, cuando comenzó la venta. Ante una demanda inferior a la registrada en temporadas anteriores, la liga terminó reduciendo algunas entradas disponibles hasta 79 libras, alrededor de 105 dólares.
El problema no es únicamente cuánto cuestan ahora. Es cuánto pagaron quienes compraron primero.
Andy Burrows conoce perfectamente esa sensación. El londinense, reconocido por la propia NFL como Aficionado Internacional del Año en 2025 por su pasión por los Commanders, desembolsó 235 libras para asegurar durante la preventa un asiento en la tribuna inferior, cerca de la yarda 15.
Después vio cómo una localidad cercana se ofrecía considerablemente más barata.
Para Burrows, la estrategia fue “un tanto caótica” y puede provocar un efecto peligroso: que en próximas temporadas los aficionados decidan esperar hasta última hora convencidos de que aparecerán descuentos.
La NFL necesitaba reaccionar. Existía la posibilidad de que la asistencia a uno de sus encuentros en Tottenham quedara por debajo de 60.000 espectadores por primera vez, algo incómodo mientras la organización continúa profundizando su expansión internacional.
Por eso llegaron las promociones.
Además de reducir localidades a 79 libras, se ofrecieron entradas mediante UniDays, plataforma en la que aparecieron descuentos de hasta el 50 por ciento para estudiantes universitarios.
No fue la primera rebaja. Algunos asientos de la grada superior comenzaron alrededor de las 185 libras, bajaron posteriormente a 115 y terminaron ofreciéndose por 79.
Para aficionados británicos como Matt Cullen, seguidor de los New York Jets, esa secuencia demuestra que el problema estaba en el precio inicial. Cullen ha advertido también sobre cierto cansancio del público londinense después de años recibiendo partidos internacionales.
La situación deja una enseñanza para una NFL que pretende conquistar nuevos territorios.
Londres continúa siendo uno de sus mercados internacionales más importantes, pero llenar un estadio no depende únicamente de llevar equipos estadounidenses al otro lado del Atlántico.
También importa cuidar a quienes compran primero.
Porque conquistar aficionados cuesta años.
Hacerlos sentir castigados por su fidelidad puede tomar apenas una rebaja de última hora.
El domingo 11 de octubre jugarán, en el mismo estadio, Philadelphia Eagles vs. Jacksonville Jaguars.
Hasta entonces, la respuesta estará en la cancha.
Temas relacionados
Más Deportes
© DD+ia
© Foto NFL + Artist ia




