Béisbol

Isaac Paredes juega con el recuerdo de su abuela que lo llevó de la mano al béisbol

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Por Isaac Páez
DD+ia/Minnesota

Mucho antes de convertirse en jugador de Grandes Ligas, Isaac Paredes recorría las calles de Hermosillo de la mano de su abuela Gloria Eduviges Arvizu. Caminaban cerca de cinco kilómetros para llegar a las prácticas de béisbol y, cuando el intenso calor de Sonora apretaba demasiado, buscaban durante unos minutos la sombra de las palmeras.

Paredes tenía apenas ocho años.

Fue ella quien lo llevó por primera vez a un terreno de béisbol y quien, junto con su padre y su abuelo, tuvo una participación fundamental en su crianza.

Por eso, cuando en el 2020 recibió la noticia que había esperado durante tantos años —iba a debutar en las Grandes Ligas—, supo inmediatamente a quién debía llamar primero.

A su abuela.
“Me felicitó y estaba muy contenta de que finalmente pudiera cumplir mis sueños, algo por lo que había trabajado durante muchos años”, recordó el mexicano.

Hoy, aquella historia tiene un significado mucho más profundo.

Gloria Eduviges falleció a comienzos de abril, a los 76 años, y Paredes todavía intenta asimilar una pérdida que lo acompañará durante toda esta temporada. Los Astros lo colocaron en la lista de duelo para que pudiera regresar a México y asistir al funeral.

“Todavía es muy difícil. Es algo muy reciente. Es algo por lo que todavía estoy atravesando un duelo, pero con el tiempo va a mejorar. Es un proceso difícil”, reconoció.

El tercera base de los Astros mantiene una pequeña ceremonia antes de cada partido. Hace una oración y habla con el recuerdo de su abuela, pidiéndole que lo cuide y que proteja a su familia.

Gloria Eduviges no alcanzó a verlo jugar con el uniforme de Houston, pero Paredes sí pudo cumplir uno de sus grandes deseos: llevarla a Estados Unidos para que pudiera verlo personalmente en un partido de Grandes Ligas.

Fue en abril del 2024, cuando todavía pertenecía a los Rays.

“Pude traerla aquí para que pudiera verme jugar en persona”, recordó.

Cuando estaban separados por la distancia, las llamadas eran permanentes. Y no siempre hablaban de béisbol. Su abuela era también refugio, compañía y consejo, especialmente durante aquellos primeros tiempos en las Mayores cuando Paredes se encontraba lejos de casa.

“La primera vez que estuve en Grandes Ligas estaba solo, así que ella me daba palabras de ánimo para que siguiera jugando y continuara adelante”, contó.

Y eso hizo.

Desde su debut con los Tigres en el 2020, Paredes pasó posteriormente por Rays y Cachorros antes de llegar a los Astros para la temporada del 2025. A los 27 años, ya suma dos convocatorias al Juego de Estrellas y comenzó esta semana con línea ofensiva de .260/.351/.424, 16 jonrones y 67 carreras impulsadas.

Además, ocupa un lugar importante en la alineación de Houston, bateando tercero detrás del cubano Yordan Álvarez, mientras los Astros marchan en el primer lugar del Oeste de la Liga Americana.

Los números cuentan la historia del pelotero que llegó a las Grandes Ligas.

Pero detrás de ellos existe otra historia.

La de un niño que caminaba cinco kilómetros bajo el calor de Hermosillo para ir a practicar béisbol acompañado por su abuela.

Isaac Paredes llegó muy lejos. Y cada vez que entra al terreno, una parte de Gloria Eduviges sigue caminando a su lado.

Numeritos Isaac Paredes

© DD+IA
© Foto MLB + Artist ia
© Infografía Artist ia