Por Pedro Moreno
DD+ia/México, DF
Hay golpes que duelen más cuando llegan fuera del cuadrilátero.
Saúl Canelo Álvarez, acostumbrado durante años a escuchar aplausos, enfrenta ahora una batalla diferente: la de quienes consideran que su tiempo entre las cuerdas está llegando al final.
Y uno de sus críticos más contundentes es Bob Arum.
El veterano promotor estadounidense no necesitó demasiadas palabras para encender la polémica.
“Álvarez pertenece al campo de golf, no al ring”, declaró a The Ring.
Una frase demoledora para un boxeador que construyó su carrera enfrentando rivales de distintas generaciones y conquistando campeonatos mundiales.
Arum considera que el mexicano ya no tiene las condiciones necesarias para competir al máximo nivel. Sin embargo, su opinión también llega desde una posición particular: mantiene vínculos profesionales con Christian Mbilli, uno de los protagonistas de la división supermediana.
El nombre de Mbilli aparece como posible próximo desafío de Canelo, en medio de informaciones sobre un combate proyectado para el 31 de octubre en Riad, Arabia Saudita.
El peleador camerunés-francés presenta un registro de 29 victorias, un empate y 24 nocauts. Sus números anuncian un adversario peligroso, aunque los detalles definitivos del enfrentamiento requieren confirmación oficial.
La discusión sobre el futuro de Álvarez cobró fuerza después de su derrota frente a Terence Crawford.
Aquella caída significó mucho más que perder una pelea. También representó un golpe a la imagen de invulnerabilidad que Canelo había construido durante buena parte de su trayectoria.
Arum sostiene que Crawford posee recursos técnicos superiores y que el resultado evidenció las limitaciones actuales del mexicano.
Pero una derrota no borra una carrera.
Canelo conserva un palmarés de 63 victorias, tres derrotas y dos empates, con 39 triunfos por nocaut. Detrás de esas cifras hay años de sacrificios, títulos conquistados y noches memorables.
También existen interrogantes legítimos sobre su recuperación física, especialmente después de la intervención quirúrgica en el codo izquierdo mencionada en los reportes.
A estas alturas, el verdadero desafío de Álvarez no consiste únicamente en derrotar a otro adversario.
Consiste en demostrar que todavía puede competir con los mejores.
Bob Arum ya expresó su sentencia.
Pero en el boxeo, como en la vida, la última palabra debería pertenecer a quien todavía está dispuesto a pelear.
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