Por Víctor Zaragoza
DD+ia/Las Vegas
Brandon Figueroa excedió el peso pluma por 1,4 libras, perdió su título mundial de la AMB y terminó retirándose de la pelea contra Tomoki Kameda en Las Vegas.
Figueroa, boxeador estadounidense de 27 años, perdió su campeonato mundial de peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) después de superar el límite reglamentario durante el pesaje del viernes en Las Vegas. Un día después, el sábado, decidió retirarse del combate que debía disputar contra el japonés Tomoki Kameda en The Chelsea at The Cosmopolitan.
La pelea nunca comenzó, pero el título ya tenía dueño perdedor.
Figueroa, conocido como Heartbreaker, subió a la báscula con la esperanza de iniciar una nueva etapa como campeón mundial. Sin embargo, el instrumento marcó 127,4 libras, exactamente 1,4 por encima del máximo permitido para la división.
El estadounidense tenía la posibilidad de realizar un segundo intento para alcanzar las 126 libras reglamentarias, pero decidió no hacerlo.
La consecuencia fue inmediata: perdió su condición de campeón antes de lanzar el primer golpe.
Resultó un desenlace inesperado para un boxeador que apenas en febrero había vivido una de las noches más emocionantes de su carrera.
En Liverpool, Figueroa había conquistado la corona mundial al noquear al británico Nick Ball en el duodécimo asalto. Aquella victoria representó una recompensa al sacrificio, la disciplina y los años dedicados al boxeo profesional.
Ocho meses después, la historia tomó un rumbo completamente diferente.
Los organizadores intentaron salvar el enfrentamiento contra Kameda, planteando que ambos pudieran combatir sin el campeonato en disputa.
Parecía una alternativa razonable para evitar la cancelación y permitir que los aficionados disfrutaran del enfrentamiento anunciado.
Pero durante la mañana del sábado llegó la decisión definitiva.
Figueroa no pelearía.
La noticia obligó a modificar la programación de una velada que tenía como combate principal la defensa del título superwelter del Consejo Mundial de Boxeo entre Sebastián Fundora y Ermal Hadribeaj.
El enfrentamiento entre el mexicano Armando Reséndiz y el francés Koen Maxoudier, pactado a diez asaltos en peso supermediano, ascendió entonces a la posición coestelar.
Mientras tanto, Tomoki Kameda quedó sin adversario y la corona pluma de la AMB permaneció vacante.
El episodio dejó una enseñanza conocida, aunque dolorosa, en el boxeo profesional.
No todas las derrotas ocurren sobre el cuadrilátero.
Algunas llegan durante los entrenamientos, otras por lesiones y unas cuantas frente a una báscula que no admite explicaciones.
Brandon Figueroa había ganado su campeonato con los puños. Esta vez lo perdió sin ponerse los guantes.
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