Por Chucho González
DD+ia/Las Vegas
Sebastian Fundora defendió su título mundial Superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) con una victoria por nocaut técnico sobre el albanés Ermal Hadribeaj, el sábado en el Cosmopolitan de Las Vegas. Lo consiguió de una manera extraordinaria: cuando faltaba apenas un segundo para terminar el duodécimo y último asalto.
Fue una de esas peleas que parecen tener escrito su desenlace hasta que un golpe cambia la historia.
El estadounidense, conocido como la Torre Infernal por su impresionante estatura, llegó como amplio favorito. Muchos esperaban una victoria rápida, pero encontró un adversario incómodo, resistente y decidido a sobrevivir utilizando todos los recursos posibles.
Hadribeaj se movió constantemente, buscó acortar las distancias y convirtió buena parte del combate en una sucesión de amarres. Cada vez que Fundora intentaba imponer su alcance, el albanés se metía en su territorio, abrazaba y lanzaba golpes cortos.
La estrategia incomodó tanto al campeón como al público.
En el tercer asalto, el árbitro descontó un punto a Hadribeaj por sus reiteradas infracciones. Sin embargo, el retador continuó peleando con una mezcla de astucia, desesperación y valentía.
Fundora tampoco tuvo una noche sencilla. Recibió algunas derechas peligrosas y tardó en encontrar la fórmula para castigar a un rival que parecía más interesado en impedir el boxeo que en desarrollarlo.
Poco a poco, los golpes ascendentes comenzaron a marcar diferencias.
Los uppercut del campeón encontraron repetidamente el rostro del albanés. El cansancio fue apoderándose de Hadribeaj, pero su determinación permaneció intacta.
En el octavo asalto intentó intercambiar golpes en el centro del cuadrilátero. No consiguió cambiar el rumbo del combate, aunque siguió resistiendo cuando sus piernas empezaban a reclamar descanso.
Y llegó el último episodio.
Todo indicaba que los jueces decidirían el vencedor. Fundora había trabajado durante doce asaltos para conservar su cinturón, mientras Hadribeaj estaba a segundos de completar una resistencia admirable. Entonces apareció la izquierda.
Un golpe seco, directo al rostro, derribó al retador cuando sonaba la campana. Hadribeaj consiguió levantarse, pero el árbitro observó que no estaba en condiciones de continuar.
Nocaut técnico a los 2:59 del duodécimo asalto. Fundora levantó los brazos. Había conservado su campeonato, aunque también recibió una advertencia deportiva: necesitará mejorar si pretende enfrentarse a Jaron Ennis.
Porque aquella noche, en Las Vegas, la campana estaba lista para despedirlos. Pero la última palabra la tuvo un puño.
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