Por Ben Johnston
DD+ia/Sheffield, Inglaterra
El británico Dalton Smith conservó el título mundial CMB del peso Súper Ligero al vencer por decisión dividida al dominicano Alberto Puello, en el Utilita Arena de Sheffield, en la primera defensa de su cinturón. Dos jueces lo vieron ganador por 115-113 y el tercero dio la victoria a Puello por 116-112, en una pelea de doce asaltos que se decidió por detalles.
Smith, que subió al trono en enero al noquear en cinco asaltos a Subriel Matías en Nueva York, llegaba como favorito. Puello, excampeón mundial WBA y WBC, venía a recuperar su lugar en la cima. Con 20 victorias, 14 por nocaut, el británico mantiene el invicto; el dominicano queda con 25 triunfos y dos derrotas.
Pero los números no cuentan lo que se sufrió. Ganar un título es una fiesta; defenderlo es una conversación incómoda con uno mismo, y Smith la tuvo durante doce asaltos con un rival que no vino a mirar el cinturón. Puello, zurdo de oficio y de paciencia, trabajó desde fuera, soltó rectas limpias y desapareció antes de que llegara la respuesta. El campeón, acostumbrado a que sus puños resolvieran las noches, se halló persiguiendo una sombra que contestaba.
Hubo destellos. En el cuarto, una derecha de Smith levantó a la grada, de esas que parecen anunciar el final, pero Puello no se inmutó y en el asalto siguiente devolvió el golpe con intereses. La tensión se podía cortar: cada ráfaga de uno tenía su eco en el otro, y el dominicano, como los viejos zorros, solo arriesgaba lo necesario.
En el octavo, Smith halló mejores sensaciones y conectó varias manos importantes; Puello contestó con la calma de quien ya vivió esto. Para entonces el rostro del campeón contaba la historia: cortes, desgaste, el esfuerzo de quien se emplea a fondo para no perder el hilo. No derribó a su rival ni encontró la combinación que cambia destinos. Cada ataque suyo tenía que pensarse dos veces, porque cada acercamiento mal calculado le regalaba a Puello una nueva oportunidad de puntuar.
El undécimo fue su respiro: más actividad, golpes más claros y un público empujándolo. En el cierre salió a buscar las tarjetas con varias derechas importantes, y Puello respondió con su veteranía. Cuando sonó la campana, ninguno de los dos podía jurar que había ganado.
Era la primera vez que Smith peleaba con el peso de ser el favorito, y se notó. El favoritismo, descubrió, pesa más que cualquier guante; un título se gana una vez, pero se merece todos los días frente a alguien que quiere quitártelo.
Fue de esas decisiones que alimentan conversaciones de bar: el mismo combate, dos lecturas posibles, y un cinturón que se quedó donde estaba por un puñado de puntos. Smith ya había hablado de unificar con Shakur Stevenson, campeón WBO, pero ese capítulo tendrá que esperar a que se curen los cortes y se aprenda la lección que Sheffield dejó: no todas las defensas terminan en nocaut espectacular, y conservar una corona exige también saber sufrir.
Temas relacionados
Boxeo
© DD+ia
© Foto Indy + Artist ia





